Pasó en...
Linares (Jaén),
viernes 3 de julio de
2009.
El
pasado jueves día 2 de julio, se celebro alrededor de las 21,30 horas en la sede
social de la Peña “TERCIO DE VARAS”, un acto en el que se le hizo entrega por
parte del presidente de la misma Juan Cristóbal Álvarez de una placa al Grupo
Rociero linarense ALMAZARA. Comenzó el acto con unas palabras de bienvenida y
agradecimiento a todos los allí presentes y especialmente a Francisco, José y
Juan Carlos, componentes del grupo rociero ALMAZARA por haber tenido la
deferencia de hacer mención en el tema dedicado a la Feria de Linares,
incluida éste en su nuevo disco EL PASO DEL TIEMPO, a la Peña
Tercio de Varas.
Fue un acto sencillo pero muy sentido por parte de esta Peña, que de alguna forma intenta resaltar la trayectoria de este grupo rociero que pasea con orgullo el nombre de Linares por todos aquellos y numerosos lugares donde actúan.
Entre los allí presentes se pudo ver al matador de toros ya retirado Paco Bautista, autor del prólogo que se incluye en este CD, al torero linarense Curro Díaz, al que este grupo rociero le tiene dedicado una estrofa en este mismo tema referido a la feria de nuestro pueblo, y el torero de plata José Luís Díaz, estos dos últimos son además socios de honor de nuestra casa.
Los allí asistentes tuvieron la oportunidad de escuchar en
directo alguno de los temas que se incluyen en este mencionado CD.
Una vez concluido el acto, se paso a degustar una copa de vino. Conforme iba entrando la noche, y a pesar del calor reinante, empezaron a aparecer las musas, deleitándonos este grupo rociero con un popurrí de temas que hicieron el delirio de los congregados, alternando el cante con algún que otro muletazo de alguno de los aficionados presentes.
Juan Cristóbal Álvarez.
Linares (Jaén), sábado 7 de junio de
2008.
CURRO DÍAZ, SOCIO DE HONOR DE TERCIO
DE VARAS.
El pasado día 7
de junio, a las 20,30 horas, se celebró un pequeño pero emotivo acto en nuestra
Peña en el que se nombro socio de Honor de esta casa al torero linarense CURRO
DÍAZ.
Abrió el acto nuestra
presidenta Encarnación Garrido agradeciendo a los asistentes, y como no, al
homenajeado su
asistencia; haciendo historia con unas emotivas
palabras hacia CURRO DÍAZ y sus antepasados. Habló del grado de afición de esta
familia resaltando la figura de su abuelo “Juanito”, gran aficionado de esta
ciudad; después comentaría la historia taurina de su padre,
Posteriormente le cedió la palabra al secretario de la Peña Juan Casado, el
cual, inició su relato aludiendo: que debido a que estaba rodeado de
aficionados de los que muchos habían seguido la carrera del torero desde sus
comienzos apostando por él, no se le venia a la cabeza que decir. Hizo también,
al igual que nuestra presidenta, alusión al abuelo del torero y término
diciendo que las dos cualidades más importantes de este torero son el arte, del
que anda sobrado Curro, y el valor, sobradamente demostrado en plazas tan
importantes como Madrid o Sevilla.
Curro, seguidamente, agradeció la atención que la Peña Tercio de Varas había
tenido con él y que además le hallamos apoyado desde sus inicios.
Se cerró el acto haciéndole entrega al torero por parte de nuestra presidenta
de una placa en la que se refleja el nombramiento de socio de honor de esta
casa, para después tomar la tradicional copa de vino.
Juan Cristóbal Álvarez.
Las Virtudes (Ciudad Real), viernes
25 de abril de 2008.
Estábamos
hartos. Habíamos soportado estoicamente la Feria de Abril 2008. Intoxicados por
el rutilante brillo de las figuras del toreo, las ganaderías de abolengo y
marchamo, y como no, aturdidos por la voces oficiales del taurineo; un grupo de
amigos de la peña Tercio de Varas, al enterarnos de que en plaza de Las
Virtudes se celebraba una novillada sin picadores –curioso, la Peña Tercio de
Varas acude a una novillada sin picadores; al menos, aquí sabíamos que la
suerte de varas no se fingiría- decidimos irnos para allá a ver si podíamos
recuperar la estabilidad emocional.
Pusimos pies en polvorosa y nos
presentamos en esa pequeña población donde se respira una paz infinita aún
estando en fiestas. Nada más llegar, y atravesando con nuestro automóvil entre
las personas que, a las cinco de la tarde celebraban el día del santo patrón –creo
que San Marcos-, cerveza va y viene y música por sevillanas, nos encontramos de
bruces con la puerta de la soñada plaza. Una fachada y un portalón de
madera coronado por un ojo enrejado por
el cual sólo se podía ver el celeste cielo, despertaba el interés por lo que
allí dentro habría. Nos fuimos a la taquilla, adquirimos nuestras entradas y
otra vez nos sentimos sorprendidos cuando observamos que las entradas más altas, las de palco, eran las más caras.
Volvimos a la puerta principal y nuestra insaciable curiosidad por saber lo que
había dentro nos obligó a pedir al portero que nos dejase asomar la gaita. ¡Qué
preciosa! ¡Qué cuidada! ...Ante nuestros ojos había una plaza de toros del
siglo XVI. Volvimos a salir. Era pronto. Nos daba tiempo a tomar un refrigerio
en los chiringuitos de la feria próximos y repletos a la hora lorquiana de las
cinco de la tarde. 
Nuestra sed de ver la plaza de
toros por dentro nos obligó a adentrarnos en ella un buen rato antes del
inicio, así pudimos observar con detenimiento todos los detalles. Su barrera,
mitad muro empedrado y mitad en madera pulcramente revestida de rojo carruaje.
El albero, con su brillo opacado por el riego de una fornida manguera
desprendía un halo de frescor. Churreteros los álamos se asomaban curiosos y hacían
de frontera entre el tejadillo y el azul infinito. La banda de músicos irrumpió
en la plaza, sonaba como debe sonar una banda de pueblo, notas anárquicas,
algunas disidentes y otras fugadas en busca y captura.¡Un poquito más despacio!
Voceó un espectador, llevaba razón; La Entrada sonaba de manera fugaz.
Pero es así como debe sonar una banda de música en tardes de encanto
rustico, lo perfecto es relamido y frío, aquellas notas nobles eran acogedoras.
A la hora en punto se inició el paseíllo
con rigor. Sobre una de las diagonales de la plaza los tres novilleros
avanzaban, dos de ellos: El Gitano de Aruaga, venezolano de nacimiento,
con rasgos en su rostro de pertenecer a esa creativa estirpe; y el local,
Emilio Huertas preso un poco de la responsabilidad de exhibirse delante de sus
paisanos, avanzaban con rapidez; el tercero, segundo en el cartel, Adrián de
Torres, andaba con paso firme y lento, –así harían, a la postre, el toreo-. Los novillos, samueles de El
pizarral y los juanpedros -nos parecieron por hechuras- de Martín
Carrasco, mostraron buena presentación
y dieron juego. Los dos novilleros, venezolano y manchego estuvieron: el
primero, bullidor, variado con las banderillas y el capote; el segundo, el local, entregado, falto de oficio, queriendo más
que pudiendo; y el otro, el de Linares,
hizo el toreo en redondo en una plaza cuadrada, paradoja, pero así fue, Adrián
de Torres hizo por momentos, tanto de capote, como de muleta un toreo
sentido y cadencioso.
Volvíamos a casa, no nos habíamos curado,
pero estábamos bastante recuperados del síndrome, -un poco de Estocolmo-, si no
pones remedio urgente, puedes hacerte solidario.
José Luis Bautista.
Linares miércoles día 13 de septiembre de 2006.
Nombramiento de Socio de Honor de Pepe Luis Díaz.
El día 13 de septiembre de 2006, la peña taurina
Tercio de Varas nombraba socio de honor de este cole
ctivo a Pepe Luis Díaz Recio. El entonces presidente
de esta entidad Juan Cristóbal Álvarez hacia entrega del citado reconocimiento
en un acto íntimo sellado con un apretón de manos de la misma manera que se
hacen los tratos entre personas cabales. Peñistas y amigos del torero
compartieron la velada; entre los amigos que acompañaron a Pepe Luis se
encontraba el ganadero Francisco Segura y su esposa. Tras el nombramiento
disfrutamos de una hermosa reunión taurina en la que no faltó hablar de toros y
degustar una copa de manzanilla sanluqueña. Con esta distinción la peña Tercio
de Varas ha querido reconocer la colaboración que tuvo y tiene Pepe Luis Díaz a
la hora de organizar cualquier actividad en esta casa.
José Luis Bautista.
Trigueros y San Juan del Puerto (Huelva), sábado 1 y domingo 2 de abril de 2000.
Es una sana costumbre de las peña taurinas visitar ganaderías para ver al toro en su hábitat y oír de boca de sus cuidadores aquellos ricos matices sobre la crianza de este bello animal. Fernando Cuadri y Tomás Prieto de la Cal habían visitado nuestra peña y nos habían invitado a disfrutar de un día en sus respectivas fincas, invitación, que para un aficionado es sencillamente irrechazable.
Sin pensarlo dos veces, nos pusimos en marcha y visitamos ambas casas ganaderas aprovechando un fin de semana en respuesta a tan generosas invitaciones. Los días escogidos fueron el 1 y 2 de abril del año 2000; días que quedarán en el recuerdo de todos los aficionados de esta peña, además de por el disfrute, por el recibimiento tan cordial con el que fuimos tratados.
El día 1, de la fecha referida, visitamos la finca "Comeuñas" propiedad de Herederos de Celestino Cuadri y el 2 "La Ruiza", finca donde pastan los toros vazqueños de Prieto de la Cal.
El sábado, nada más llegar de Linares, sin pasar ni
tan siquiera por el hotel, nos fuimos a la finca “Comeuñas”; lo primero que
pudimos ver nada más bajar del autobús, mientras satisfacíamos los estómagos
algo gruñones después del viaje, fue un enorme gallinero donde habitan
varias especies de aves, pájaros de diversos plumajes, pavos reales. Después
visitaríamos el lugar donde duermen los trofeos conseguidos por los toros de Cuadri, un lugar casi sagrado para esta familia ganadera. Luego sobre un tractor,
respirando el aire fresco de la primavera, entre suaves lomas verdes y
vallas de piedra nos dirigimos después pudimos ver algunas de las corridas que
tenía para esa temporada: Nimes, Vic-Fezensaz, Valverde del Camino y Madrid.
Los urcolas-santacolomas pastaban en la tranquilidad de un hermoso día,
nosotros pertrechados tras el muro pudimos ver la seriedad del toro de Cuadri; un cortijo rancio nos hizo retrotraernos en el tiempo,
un paraje inigualable en el término de Trigueros donde fuimos recibidos de manera
ejemplar por D. Fernando Cuadri,
Durante la noche del sábado calló la mundial,
refiriéndonos a lo climatológico, llovían chuzos de punta, todo hacía presagiar
que el domingo se chafaría; pero no fue así, amaneció nublo pero sin lluvia,
más tarde, una vez que estábamos en la finca “La Ruiza”, se repitió el diluvio
de la noche del sábado; pero no fue óbice para que disfrutásemos de otro hermoso
día. Pertrechados bajo las gorras y como paraguas la afición -no hay
mejor resguardo-, la visita se llevó a cabo, pudimos contemplar los pelajes tan vistosos de los toros veragueños y
disfrutar de un día de lluvia en un pajar tomando vino y jamón acompañados de
D. Tomás y su madre la señora marquesa de Seoane. Días más hermoso no
recordamos.
En ambas casas ganaderas fuimos recibidos con una gran cortesía, prestándose en todo momento a mostrarnos todos los detalles que le sugeríamos. En el recuerdo de todos los peñista están aquellos dos maravillosos días.
José Luis Bautista.
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