LA VOZ DEL AFICIONADO

 

( José Luis Bautista Garrido "pepillo". )

 

 

 

 

 

UN TORERO CON MISTERIO, ABRIL DE 2008.

SAN AGUTÍN 2007, SEPTIEMBRE 2007.

REFLEXIONE SEÑOR PADILLA, Octubre de 2006.

DIVISIÓN DE OPINIONES, Junio de 2006.

CARTA A LA CONCIENCIA, Marzo de 2006.

PERIODISMO TAURINO DE ANDAR POR CASA, Julio de 2005.

MINISTERIO DE INTERIOR, CULTURA O INDUSTRIA, Mayo de 2005.

ESCUELAS DE TOREO, Febrero de 2005.

CARTA A LOS ANTITAURINOS, Diciembre de 2004.

CURRO DÍAZ UN TOREO ESPECIAL, MUY ESPECIAL. Octubre de 2004.

OTRA FERIA, LA DEL 2004. Septiembre de 2004.

¿SE TOREA MEJOR QUE NUNCA?. Agosto de 2004

SEVILLA-MADRID. Junio de 2004.
PROTESTA O RESPETO. Abril de 2004.

LA IZQUIERDA Y LA DERECHA. Marzo de 2004.
HONDURA. Febrero de 2004.

LA POSICIÓN  DE CRUZADO. Noviembre  de 2003.

SOMBRA, SOL Y CALLEJÓN. Octubre de 2003.

PROTESTA. Septiembre 2003.

PREVIO DE FERIA. Agosto 2003.

 

 

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UN TORERO CON MISTERIO 

Recuerdo aquella mañana, fría a más no poder, de febrero del año 2003. Tentadero en plena Sierra Morena; nos encontrábamos en la plaza de tientas de los Herederos de Flores Albarrán. Se hacia la selección de los chavales que luego participarían en el Bolsín Zapato de Plata. Fue malo el tentadero... las becerras duras de pelar dieron pocas posibilidades a los aspirantes a toreros, aún bisoños casi todos. Entre ellos, había un extremeño, silencioso y que su físico no delataba que dentro de él podía haber un torero. Era misterioso.

 

Pasó el tiempo y el extremeño causó una gran impresión en Madrid en su presentación de novillero. Tomó la alternativa de manera acelerada, así lo manifestaron los que más saben de esto. Yo en principio albergaba dudas sobre él; le veía algo torpe y desangelado. Desde siempre me cautivó el toreo plástico, y en él, no llegaba a detectar la posibilidad de que fuese un torero creativo. En Sevilla, en la feria del 2007, demostró que sí era capaz de crear belleza en sus dos actuaciones -tuve la dicha de poder narrarlas en Opiniónytoros-. En la primera tarde marró con la espada una faena maciza; y,  en su segunda, con un natural fue capaz de cautivar a todo el mundo. A partir de aquí, empecé a creer, firmemente, en el que podía ser un torero de gran dimensión; empecé a ser una de sus“victimas”. Luego vino el Puerto de Santa María ese mismo año. Cómo sintió el torero en redondo. ¡Cómo toreó! Citando con el pecho, marcando despacio un largo recorrido, sentido, profundo, marcándole al toro una trayectoria curva a su alrededor. Dejó claro que estamos ante un torero grande, con todos los matices que ser grande acarrea; probablemente no sea regular, como demandan los empresarios y críticos modernos, pero tiene capacidad suficiente para acabar con cualquiera en cualquier momento y, además, tiene misterio. 

 

 

Hoy analizo con sentimiento los apuntes de aquel tentadero en Sierra Morena y, en mi lista de elegidos leo: vaca codiciosa, le faltó recorrido, pegajosa. Torero (me refería al extremeño) “buen gusto, mejor con la izquierda, técnica bien”. En otra vaca del tentadero. La vaca en el caballo: cumple aunque tarda, mala en la muleta, no se vio al torero de turno. Salió de repesca Talavante: “salió y se hizo con la vaca por el izquierdo”. Me convenció. Aunque demostró con firmeza su capacidad, estos dos escuetos apuntes no me hicieron presagiar la dimensión de torero que puede alcanzar Alejandro Talavante, pero me hacen feliz. Muy feliz.

 

José Luis Bautista “Pepillo”

 


 

BALANCE DE SAN AGUSTÍN 2007

 

 

Una vez terminada la feria de San Agustín 2007, los aficionados hacemos balance de cómo han acaecido los hechos.

 

A la empresa debutante este año en Linares, además de reiterarle en positivo lo que dijimos en un principio, que han sido escrupulosos en la configuración de los carteles en cuanto a las combinaciones de los mismos, habrá que recordarle el volumen global de la taquilla y que valore si los toros que ha traído este año se corresponden con los precios de las entradas, de tres corridas a pie y una de rejones sólo, siendo generosos, da la talla la de Núñez del Cuvillo, el resto podía haberse quedado en el campo.

 

Las autoridades han perdido el norte una vez más, y año tras año, van con sus actuaciones arrancándole jirones de su categoría a nuestra querida plaza, querida para nosotros los aficionados, no para ellos. Se han lidiado toros muy por debajo del trapío que corresponde a esta plaza; ha habido toros que han lucido astas altamente sospechosas; se han devuelto dos toros de manera incompresible atendiendo a la fuerza de la masa y se han mantenido verdaderos inválidos haciendo oídos sordos a las protestas de los aficionados; se han otorgado orejas de risa que quitan categoría a nuestra plaza. No sabemos si las personas que ocuparon el palco las diversas tardes, se sentirán: gozosos, realizados, importantes, ignorados, utilizados....ellos sabrán.

 

En cuanto a los matadores de toros que han pasado por aquí, hay que decir que: Ponce sigue enfrentándose a los toros más pequeños e inválidos que se lidian en Linares ¿Será mala suerte? No creemos. Fandi llega a nuestra tierra harto de corridas y se le nota la falta de entrega. Talavante brillo en su primera actuación aunque le fallarán los animales que tuvo enfrente y bajó la nota de manera sorprendente el día 30 cuando sustituía a Cayetano. El Cid es torero de dos velocidades, o actitudes, es esforzado en las tardes y plazas de importancia y acomodado en las de menos categoría, al menos eso hemos detectado los aficionados en Linares los últimos años. Manzanares es un torero que siempre que ha pasado por Linares les hemos encontrado muy motivado, este año no podemos valorarlo con objetividad por encontrarse enfermo, de hecho, no pudo matar su segundo toro por un problema de azúcar. He querido dejar para el final la corrida del 29 por haberse convertido en la estrella del ciclo y en el paradigma de lo que debe ser la fiesta de los toros. Finito lo intentó pero no fue capaz de resolver a la altura de sus compañeros, su actitud un tanto conservadora no le dejó brillar, es más, pasó sin pena ni gloria después de estoquear tres toros bastante manejables. Dos han sido los salvadores de este serial: José Tomás y Curro Díaz, tanto monta, monta tanto. El de Galapagar sólo necesitó de un toro para demostrar que es capaz de poner boca abajo una plaza cuando quiera, dio toda una lección épica de toreo jugándose la vida a carta cabal. Curro por su parte, levantó a pulso la tarde, todo el protagonismo había recaído en la actuación de José Tomás y Curro no se amedrentó, al contrario, plantó cara a su reservón primero y sacó una primorosa faena a su segundo, un noble toro de Núñez del Cuvillo; Curro demostró, una vez más, tener capacidad artística y una afición a prueba de bombas.

 

Queda de nuevo, claro, que todo lo que se hace bajo el rigor y el conocimiento, la autenticidad y la honestidad, brilla con luz propia por encima de lo postizo y falso. Esperemos que el próximo año los aludidos en negativo tengan la capacidad de rectificar en sus actitudes y lograr un Linares y una fiesta de lo TOROS más grande y autentica. Que Dios reparta suerte.

 

José Luis Bautista “Pepillo”

 

 

 


 

REFLEXIONE SEÑOR PADILLA

 

La fiesta de los toros es el único negocio en el que no se respeta y además en muchas ocasiones se insulta a sus clientes, me explico; ¿ustedes se imaginan al mesonero que le pidiéramos un poco de sal para añadirle al menú que él nos sirvió, y éste, se mofara o nos retara a que nosotros entrásemos en la cocina y demostrásemos hacer la comida mejor que él? ¿Verdad qué no? Pues en la fiesta de los toros este es el orden del día, cualquier error de un torero que es recriminado por la afición tiene como respuesta automática por parte de los “profesionales”, ¡baja tú y lo haces! O en su defecto adoptan actitudes tan escandalosas como las de Juan José Padilla en el pasado San Isidro. Padilla confunde donde están sus verdaderos enemigos, no son los aficionados que en infinidad de ocasiones hemos valorado sus cualidades éticas, épicas y estéticas; que un grupo de aficionados recrimine una labor aunque sea de manera equivocada,  no daña ni minusvalora la carrera del profesional, mucho más la dañan los cronistas taurinos que ignoran las verdaderas aptitudes de un torero y lo encasillan donde a ellos les parece, y digo esto, porque hay  cronistas que llevan muchos años llamando a Padilla “El Ciclón”, y aunque ciclón no sea peyorativo, si lleva consigo una carga de violencia y brusquedad que no da a entender, precisamente, que estemos hablando de un artista; estos cronistas no han sido capaces de publicar que Padilla, muchas tardes con la muleta hace el toreo con profundidad y clasicismo rondeño, o que el pasado año 2005, en Jerez, toreo un toro con el capote de manera magistral. Contra éstos, son con los que usted, señor Padilla, debería sacar su rebeldía, pero bueno, usted verá.

Probablemente Padilla pasará a la historia como un torero tosco por culpa de unos analistas que no supieron, mejor dicho, no quisieron ver todas las buenas cualidades de este torero.

Tengo que decirle, que se comete un terrible atropello con la fiesta de los toros cuando se ataca a aquellos grupos de aficionados que aman la fiesta de los toros, que la aman hasta el punto de sufrir en un tendido y que esta pasión les lleva incluso a equivocarse; todos nos equivocamos, el torero en un planteamiento de faena, el ganadero cuando apuesta por un toro,  pero creo, que la equivocación del aficionado es la más desinteresada por ser la parte pagana del espectáculo. Atacar al segmento de aficionados que viven día a día la fiesta de los toros organizando: charlas, viajes, exposiciones, es decir; los que mantienen viva la llama de la afición creando nuevos aficionados, es una gran injusticia, la fiesta de los toros sin aficionados no existiría.

Pese a todo yo le entiendo, y estoy seguro que los aficionados con los que usted se encaró también le entenderán; usted es torero de raza, capaz de lidiar lo que salga por el toril, al toro más áspero le ha plantado cara,  su actitud es consecuencia de su forma de ser, no hubiera sido lógico que sus compañeros, los de la tauromaquia del siglo XXI, que sostienen que al toro no se debe someter sino dejarlo que valla donde él quiera, (al toro manso y descastado claro) hubieran sido los protagonistas del enfrentamiento, usted es capaz en el futuro, poner de acuerdo al aficionado más exigente con sus formas de torear; ellos, sus compañeros, los de la coba al toro, no lo son.

 

Reflexione señor Padilla. 

 

José Luis Bautista “pepillo”.

 

 

 


 

 

DIVISIÓN DE OPINIONES

 

En la noche del pasado domingo, día 11 de junio de 2006, escuchaba el programa de toros “Clarín” de Radio Nacional de manera relajada, hasta que, en el citado programa se vertieron una serie descalificaciones hacia un sector de aficionados de Madrid, aficionados que no conozco personalmente pero creo compartir su filosofía en defensa de la pureza de la fiesta y, seguramente, recurriremos a ellos cuando haya que defender la fiesta en la calle. En el citado programa además de los ataques sutiles, pero ataques en el fondo a ese grupo de aficionados, se vertieron una serie de opiniones con las que no estoy de acuerdo.

 

El director del programa dijo, primero, que estas corridas están fuera de época, refiriéndose a la corrida de Victorino Martín de la mini feria del Aniversario de las Ventas  y, segundo, que no entendía como se pueden divertir algunos aficionados con estas tardes en las que sólo se pasa miedo; su segunda tesis, la del miedo,  fue avalaba y reforzaba por un miembro de la tertulia con la que se cierra el programa con la teoría de que nadie se divierte cuando ve entrar en un edificio en llamas a un bombero. Si el bombero se para a fumarse un cigarro en el zaguán seguro que no, pero desarrollemos.

 

Al señor director en primer lugar le diría, que mi opinión, con todos mis respetos, es distinta a la de ustedes; que la corrida fue mala y descastada está claro, pero pese a eso hubo dos toreros, Esplá y Encabo, que estuvieron muy bien en sus dos segundos toros transmitiendo emoción al tendido; pienso que esas teorías fueron las que en otros tiempos llevaron a la exterminación de algunas de las castas de toros,  muchos han sido los programas, en los que usted y sus colegas, han denunciado y lamentado  su desaparición en infinidad de ocasiones;  y en segundo, creo que no deberíamos descalificar una ganadería que generalmente llena los tendidos en los tiempos económicos tan precarios que corren para la fiesta de los toros, amén de la extraordinaria presentación que suele mostrar este hierro con respecto al resto. Permítame decirle que lo contrario de divertirse no es sólo  aburrirse también puede ser irritarse; el que siente la fiesta cuando van las cosas mal se irrita y el que no se aburre. Pienso que un aficionado no debe de ir a divertirse a los toros que es un trance entre la vida y la muerte, para divertirse es más acertado el circo y concretamente el número de los payasos; lo que nos debe estimular una corrida de toros a los aficionados es la emoción, bien a través de la estética servida durante la faena en cada uno de sus bellos trances o,  a través del patetismo que crea una faena épica de un torero poderoso ante un toro bravo con todas las dificultades que encierra la bravura; este tipo de faenas en principio nos congestionan, pero al final nos sirve una eclosión de emoción demostrándonos a la vez, que nosotros no somos capaces de ser toreros.

 

Al señor del ejemplo del bombero le diría que: tengo claro, y lo debe tener cualquier aficionado medio, que no es divertido el momento trascendental de estar jugándose la vida intentando domeñar las tarascadas de un toro, pero, que una vez que uno de estos toreros habituales en corridas duras se hace con el toro y le puede, se produce la satisfacción más hermosa que puede sentir el torero como actor y el aficionado como receptor; la misma sensación debe sentir el bombero cuando consigue controlar el fuego y sacar supervivientes, solo pensar en la imagen del  bombero que se adentró en el portal del edificio en llamas y verlo salir con un niño o un anciano en sus brazos, creo que  es una escena que conmueve a cualquiera por baja que sea su sensibilidad y con la que el profesional se sentirá feliz y realizado; apagar una rastrojera estoy seguro que a los bomberos hasta le sabe mal. En la fiesta de los toros se están apagando rastrojos con laureles de estar luchando en el incendio del atentado terrorista de las torres gemelas del World Trade Center.

 

Para cerrar debo confesar que mi espíritu más torerista que torista, aunque no me gusten estos términos, no me hace incondicional; disfruté con Paula, Romero, Fuentes, Frascuelo, Ortega Cano, Pepín Jiménez, ... ahora con Curro Díaz, entre otros; siempre los defendí y los defenderé pero nunca para darme importancia como aficionado sino para dársela a ellos como toreros grandes.

 

La fiesta que para mí está caducada, además de ser sencillamente impresentable, es la comercial del medio toro descastado y mermado y ante él un torero técnico y vano.

 

¡Así lo veo yo!

 

 

José Luis Bautista “pepillo”.

 

 


 

CARTA A LA CONCIENCIA.

 

Cuando reposo el ocaso de mi vida, con la madurez de contar con muchos años a mis espaldas, hago balance de ella, sobre todo, de mi vida taurina y, la verdad es que algunas cosas, de poder borrarlas, las borraría.

 

Tengo un gratísimo recuerdo de la época de aficionado en la que empecé a querer ser torero, todo era ilusión y fantasía; la fiesta de los toros me parecía grandiosa, una fiesta de hombres cabales capaces de jugarse la vida delante de un toro; mis referencias fueron siempre los toreros clásicos de aquella época, los puros, los cuales me infundían gran respeto y admiración.

 

De mi vida de matador estoy muy satisfecho porque fui un torero que gustó a los aficionados más exigentes, ellos me catalogaron de clásico y poderoso, lo que es un honor para un torero; además tuve la capacidad para convencer en momentos a las plumas más afiladas que es cuando uno se siente profesionalmente realizado, torear para los públicos menos avezados es fácil. Me toco pechar con ganaderías muy duras que son las que dan oficio y moral y fortalecen el orgullo de ser torero, todos nosotros presumimos de habernos encontrado y matado aquél toro serio o complicado de Miura o Victorino.

 

Al final de mi vida taurina desempeñé el apoderamiento de algún torero poderoso por ser una figura del toreo de aquella época. Esta es la parte de mi existencia que más me duele recordar, sé que cumplí con mi responsabilidad profesional, pero, falte a mis principios básicos, es decir, aquellos fundamentos éticos  que mis padres me inculcaron se desvanecieron; tuve que defender trapíos de animales que yo sabía que eran verdaderos becerros, pelear con los veterinarios y presidentes de entonces; soportar desde el callejón tarde tras tarde aquellas faenas soporíferas, algunas hasta ridículas y, además, defenderlas como buenas delante de los medios de comunicación, faenas que a mí no me gustaban, y todo por el miserable dinero. Cómo podía yo defender aquella fiesta si a mí me gustó el capote de Paula o Romero y la muleta de Ordóñez o el Viti; aún me lo pregunto y no comprendo el efecto de mi ceguera. Envidio aquellos toreros de mi época, buenos toreros, que la fortuna nos le sonrió, pero supieron ser fieles toda su vida a unos principios básicos y jamás se doblegaron, prefirieron vivir de una escasa pensión antes que ceder a su forma de ser o sentir. Qué grandes fueron, fueron grandes hasta el final, yo sin embargo siento haber empañado mi carrera con mi actitud final, y a veces me cuestiono: ¿Yo que fui poderoso ante el toro como pude ser tan frágil y servil delante de toreros tan inferiores? Y esta pregunta me produce dolor y en la distancia un sentimiento ridículo, porque defender  algo que uno no siente, hoy pienso, es una gran bajeza.

 

Mi concepto de la lidia fue siempre de menos a más, si embargo, mi vida taurina me salió de más a menos por cuatro duros que ni siquiera necesitaba. Horroroso, cada vez que lo recuerdo me siento mal, muy mal, siento haberme traicionado y haber traicionado la fiesta que tanto me dio, lamento no poder remediarlo. No supe vivir en aficionado, no supe retornar a aquel niño ilusionado que veía la fiesta llena de luz y viví en la oscura penumbra de la ostentación del mundo de los toros.

 

Mi reflexión creo que es valida para cualquier matador de toros que una vez finalizada su carrera se dedicó a desarrollar el apoderamiento de toreros, yo si volviera a nacer, estoy seguro que sólo sería torero y no caería en el error de ser apoderado u otro menester que tuviera que ver con la fiesta; creo que lo más honesto, una vez que uno deja de torear, es sentirse aficionado y disfrutar desde el tendido de aquellas tardes de toros que a uno le gusten.

 

Valladolid marzo de 2040.

 

                           Fdo: “MENTIRITAS”

 

 

P.D. Esta carta, como dice su autor, puede ser valida para cualquier persona que habiendo sido matador de toros el tramo final de su carrera lo dedicó al apoderamiento, no estando dedicada ésta a nadie en exclusivo.

 

José Luis Bautista “pepillo”.

 

 


 

PERIODISMO TAURINO DE ANDAR POR CASA.

 

Toda actividad pública necesita del rigor de la crítica para su engrandecimiento, la fiesta de los toros no es una excepción, sin la crítica los profesionales se acomodan y conforman ésta a sus conveniencias limitándola.

Hoy en día, existe un periodismo servil, acomodado, que sólo busca la proximidad al mundo taurino y sus críticas las lanzan hacia sectores de aficionados u otros colegas suyos que ejercen su profesión en el sentido lógico y con la debida valentía.

Es indigno y cobarde, que para justificar la mala tarde del figura de turno, carguen en contra de sectores de aficionados que pagan sus entradas y tienen el derecho de exigir, pese a que puedan equivocarse.

Cargar contra sus propios colegas por el mero hecho de ser más valientes que ellos a la hora de enjuiciar la labor de un torero es una actitud traidora, en este caso se falta a la ética profesional y los valores morales quedan deshechos.

Este colectivo de periodistas taurinos, a los cuales considero, personas formadas aunque no lo demuestren, debería ser el encargado de demostrar el sentido de la fiesta de los toros ante la opinión pública y los movimientos anti-taurinos, éstos últimos se deben estar frotando las manos al ver la capacidad de convencimiento tan precaria que demuestran usando calificativos  vejatorios hacia los aficionados a los toros o sus propios colegas. Por fortuna la fiesta no se justifica en la opinión de ellos, sino en su grandeza, que nos es otra que su integridad y su pureza.

Joaquín Vidal, escribió de Curro Romero todo, lo mejor y lo peor; las crónicas más hermosas porque el torero aquella tarde se lo merecía y las más duras porque el “Faraón” al día siguiente no se encontró. Curro, torero noble donde los haya,  haciendo buena la sentencia de Juan Belmonte “se torea como se es”,  dijo: “Joaquín Vidal decía siempre la verdad”. Frase que quedó inmortalizada en el diario “El País”  que magnifica y dignifica la persona de don Joaquín. Los toreros saben mejor que nadie cuando están bien, regular o mal y ustedes se obstinan en ponerlos siempre bien, ¿Qué dirán de ustedes? ¿Les catalogarán de lisonjeros?, ¿O de pelotillas?. No sé. Una frase que se oye con bastante frecuencia en el ambiente taurino y a mí me llama mucho la atención es la de “fulano es un trincón” ¿Qué significará trincón?... 

Entiendo que la presión mediática de las figuras del toreo pudiera dar al traste con sus puestos de trabajo  que es la fuente del sustento familiar, y que un padre para sacar sus hijos adelante debe de aceptar cualquier tipo de trabajo por precario que sea es lógico, ahora bien, nunca innoble; cuando los hijos tienen el sentido de la razón desarrollado son más felices al saber que sus padres realizan o realizaron un trabajo digno y el pan que les alimento fue conseguido de manera justa.

A lo largo de la historia han existido críticos que con su labor profesional y aguantando las presiones de los profesionales dignificaron su profesión y elevaron la fiesta de los toros con su esfuerzo, espero y deseo que el futuro siga siendo así. Creo que sí, en toda época ha habido gente honesta.

 

José Luis Bautista “pepillo”.      

 


MINISTERIO DE INTERIOR, CULTURA O INDUSTRIA.

Habrá que preguntarle a los taurinos en qué basan su reiterada demanda de depender del Ministerio de Cultura y no del Ministerio de Interior. Si es pretendiendo mejoras fiscales en cuanto a la aplicación del IVA, me parecería correcto y estaría de acuerdo; pero tengo la intuición que sus pretensiones son otras más relacionadas con la libertad de acción, es decir, no sentirse vigilados por aquellos policías, aunque no son muchos, que le incomodan, claro, de esta manera podrían hacer y deshacer a tutiplén en el manejo de los animales y durante las lidias; acciones como estas dieron origen al dicho de “saltárselo a la torera”, todo esto, atrozmente, iría acompañado en el palco por el clásico aficionado ávido de protagonismo y escaso de escrúpulos. Vaya panorama. ¡Cuidado señor Soriano! Es posible que la futura reforma del Reglamento Taurino de Andalucía sirva de ejemplo para el resto de España,  a mí, como aficionado, aunque haya enloquecido con Curro o Paula, me da mucho miedo el torerismo de nuestra región, hay que ser cautos y tener siempre presente la defensa del toro, pese a que, en la fiesta de los toros, todo aquel que se pone en defensa del toro se convierte en enemigo a batir por el torero o sus acólitos, como  son los casos de don José Luis Fernández Torres en Málaga y más recientemente don Pedro Naranjo en Ciudad Real, a los cuales agradezco su firmeza en defensa del toro y su integridad, que es la protección y justificación de la fiesta; una fiesta de los toros mermada o adulterada no tiene razón de ser, creo, que la  fiesta vigilada es más ética y presentable, la autogestión sería el camino recto a la desaparición.

Otro de los argumentos que los profesionales taurinos utilizan para depender del Ministerio de Cultura, es que la fiesta de los toros es arte, esto lo sabemos todos, y nosotros, los aficionados, además lo sentimos; ustedes deberían demostrarlo, ¿no se dan cuenta que los toreros artistas han sido y son marginados y vilipendiados por muchos de ustedes a lo largo de la historia? Hoy en día, y tomando como ejemplo San Isidro de este 2005, son claros ejemplos de marginación: Frascuelo, Luguillano, Luis de Pauloba, Curro Díaz, Leandro Marcos, y un largo etc., ¿recuerdan aquellos malos chistes que nacieron en el seno taurino hacia Cagancho o Rafael “El Gallo”?,  y ojo, de Rafael de Paula muchos de ustedes no hablan o hablaron bien nada más que en los cafés para quedar como buenos aficionados. ¿O no?.

 Les recuerdo una desacertada frase acuñada por ustedes que choca con la demostración de que la fiesta de los toros es arte: “El de valor a mandar y el de arte a acompañar”, “hermosa verdad”. Yo sugiero una reforma coherente con la realidad de este dicho: El pegapases a mandar, los de arte y los de valor a acompañar. 

La cruda realidad es que hoy en día los que mandan en la fiesta de los toros son los toreros llamados regulares que a ustedes tanto gustan, es decir, toreros industriales que todos los días alcanzan una cuota de rentabilidad, o lo que es lo mismo, parné para empresarios, ganaderos, revistas especializadas, críticos, etc., pero no son capaces de alcanzar cotas de emoción que satisfagan a los aficionados más exigentes.  Dado que hablamos de dinero, resultados, IVA, ¿por qué no acogernos al Ministerio de Industria? Sería más acorde con la fiesta que ustedes tanto defienden.

 

José Luis Bautista “pepillo”.      

  


 

ESCUELAS DE TOREO

 

En este modesto y breve análisis, voy a intentar algo extraordinariamente difícil por complejo y subjetivo, definir los estilos de los diversos matadores que por su particularidad sean  ejemplo claro de escuela, basándome lógicamente en nuestros días; al estar la fiesta de los toros en una continua evolución nada tiene que ver la escuela rondeña de Pedro Romero con la de Cayetano Ordóñez o la sevillana de Pepe Hillo con la de Diego Puerta.

Cierto es, que hay factores que influyen a la hora de interpretar el toreo, como pueden ser: históricos, tradicionales, regionales, clima... etc. y  por supuesto, la raza del individuo que expresa este arte.

A menudo se confunde escuela con regionalismo, sin tener nada que ver una cosa con la otra, aunque tenga influencia la idiosincrasia de los pueblos cualquier escuela puede darse en lugares geográficos distintos, igual que la denominada escuela gitana es expresada por toreros que no pertenecen a esta raza.

A la hora de estudiar las diversas formas de expresión he tenido en cuenta la colocación del torero definida por: la distancia, el cruce y la posición de las piernas o compás; además de la expresión geométrica de su trazo y aquellos matices personales que les hace diferentes.

El orden de escuelas que viene a continuación no tiene nada que ver con la cronología de su nacimiento, éste responde más a una cuestión aclaratoria, es más, pienso que sería muy difícil saber que escuela se crea antes que otra, más bien nacen de una interrelación entre ellas.

 

ESCUELA RONDEÑA

La escuela rondeña, es la castellana enriquecida estéticamente o viceversa, la castellana es la rondeña simplificada. Su base de expresión es la cintura y el compás abierto. Su cite es oblicuo –medio pecho- y la colocación del torero con respecto a la línea imaginaria que marca el pitón natural es cruzado, por lo tanto, su expresión es curvilínea. En la escuela rondeña se da un binomio casi perfecto, la pureza y la hondura. Esta escuela persigue la perfección y es muy fiel a los cánones, la técnica se utiliza de manera muy equilibrada sin convertir el arte en mecánica, el resultado es de un clasicismo exacerbado y de una belleza plástica extraordinaria.

 

ESCUELA CASTELLANA.

La escuela castellana es, como dije antes, la rondeña simplificada y junto a la cordobesa es la  más sobria de todas en expresión plástica; siendo a la vez de las más puras y, sobre todo, poderosa por mantener el fundamento técnico siempre presente. Es expresada con las muñecas entrando muy poco en juego la cintura. El cite es ligeramente de perfil entre el rondeño y el cordobés. En esta escuela es en la que el torero da más sitio al toro, los recorridos son largos, abundando las líneas semirrectas por estar el torero metido ligeramente en la línea del primer pitón -o natural-.

 

ESCUELA CORDOBESA O AMANOLETADA

El toreo cordobés o amanoletado podría considerarse una variante del castellano en el que se han acortado las distancias y los recorridos por lo tanto son más reducidos, a la vez, el torero se sitúa más afuera que el castellano y su cite es de perfil. El resultado es una expresión corta y recta que no suele alcanzar demasiada hondura. Es extremadamente emocionante cuando el toro tiene cierto peligro ya que la técnica en esta escuela es liviana y poco defensiva; lo más  importante es  el aguante estoico que demuestran los toreros de este estilo. Se expresa con las muñecas y el compás cerrado o casi cerrado. 

 

ESCUELA SEVILLANA

La escuela sevillana es corta de expresión   pero de mucho colorido, en ella las líneas curvas aparecen por todos lados, resultando una tauromaquia muy bella estéticamente, más profunda que la cordobesa y aplicable a gran cantidad de toros. En su particularidad de  citar de frente  es donde esta escuela alcanza su máxima hondura y esplendor estético. La base de expresión de esta escuela son las muñecas entrando en juego la cintura y el compás ligeramente abierto.

 

ESCUELA BELMONTINA O TRIANERA

La escuela belmontina o trianera es más profunda que la sevillana, el cite es más enfrentado y, en ella, se mezcla la gracia sevillana con matices rondeños  y algunos toques de gitanería, consiguiendo una expresión extraordinariamente rica en aires barrocos. La escuela trianera es expresada con la cintura ayudada por las muñecas y el compás abierto.

 
ESCUELA GITANA

No sé si decir, que de la escuela gitana es de la que derivan todas las demás escuelas al ser la más parecida al toreo primitivo en cuanto a la ausencia de técnica o, al revés, que es en ella en la que se destilan todas. En la escuela gitana aparecen matices muy diversos, puede entrar en juego la distancia larga como la corta, el quedarse al hilo o cruzado, adelantar o citar retrasado; pero siempre está dotada de una gran belleza plástica, la técnica cumple de manera muy sutil su misión de defensa, por lo tanto, en ella se logra una gran hondura. En esta escuela se alcanzan las cotas más barrocas de la tauromaquia. En su expresión entran en juego tanto la cintura como las muñecas sin faltarle algún aliño para enriquecer la estética.

 

Termino este análisis como lo inicié, manifestando que esta es una visión personal y, por lo tanto, relativa de las escuelas básicas del toreo, nunca es una tesis cerrada en la que no puedan entrar otras interpretaciones a las que yo lógicamente estoy abierto.

A continuación, de manera gráfica, he intentado reflejar una serie de toreros que por su personalidad son ejemplos claros de escuela, con algunos matices que los hacen diferentes.

 

He de decir para finalizar, que el torero que menos me ha costado encuadrar ha sido Rafael de Paula, su fidelidad,  sus formas gitanas y su transparencia de sentimientos le hacen inconfundible; y el que más, Luis Francisco Esplá; su gracia, su gran capacidad creativa en el ruedo y su puesta en escena relacionada siempre con el clasicismo le da un toque muy personal, es muy probable, que en Esplá, se esté dando el fenómeno de una nueva escuela, el tiempo y los que le sucedan lo dirán.

 

El asterisco (*) que marca  algunos toreros de la relación, significa, que yo no los vi, y su encuadramiento lo he realizado basándome en estudios, visión de videos o referencias de personas mayores que los vieron, he considerado tenerlos en cuenta por ser referencias claves de escuelas.

 

 

TORERO

ESTILO Y DERIVACION

Paula

Agitanado o gitano

David Lugillano

Agitanado, rondeño

Julio Aparicio

Agitanado, trianero, rondeño

*Manolete

Amanoletado

Curro Díaz

Amanoletado,  agitanado, rondeño

José Tomás

Amanoletado, castellano, rondeño

Chiquilín

Amanoletado, rondeño

José Fuentes

Amanoletado, rondeño, agitanado

Dávila Miura

Castellano

Antón Cortés

Castellano, agitanado, rondeño

Juan Mora

Castellano, agitanado, trianero

Vicente Barrera

Castellano, amanoletado

Uceda Leal

Castellano, rondeño

El Cid

Castellano, rondeño, sevillano

Antonio Bienvenida

Castellano, sevillano

Luis Francisco Esplá

Castellano, trianero

*Cayetano Ordóñez “Niño de la Palma”

Rondeño

Manolo Cortés

Rondeño, agitanado

Lázaro Carmona

Rondeño, amanoletado

Antonio Ordóñez

Rondeño, castellano

Antonio Chenel “Antoñete”

Rondeño, castellano

Fernando Cepeda

Rondeño, castellano, sevillano

Carlos Escolar “Frascuelo”

Rondeño, castellano, trianero

Manolo Vázquez

Rondeño, sevillano

Curro Vázquez

Rondeño, sevillano

Diego Puerta

Sevillano

Curro Romero

Sevillano, rondeño

Pepe Luis Vázquez Silva (hijo)

Sevillano, rondeño

Pepe Luis Vázquez Garcés

Sevillano, rondeño, castellano

Morante de la Puebla

Sevillano, trianero

*Juan Belmonte

Trianero

Emilio Muñoz

Trianero, rondeño

 

 

 

 José Luis Bautista “pepillo”. 

 

 

 


 

CARTA A LOS ANTITAURINOS

 

En los tiempos que corren ser proclive a la fiesta de los toros es sinónimo de cruel o insensible; ser lo contrario, es decir, estar en desacuerdo con la fiesta es ser el paradigma de la sensibilidad y defensa de los animales.

Yo, aunque pertenezca a la parte bruta, voy a expresar mi sentimiento y mi porqué en favor de la fiesta de los toros.

Mi niñez se desarrollo en un modesto barrio linarense, donde por aquellos entonces se sacrificaban los animales en las casas de vecinos; todos los sacrificios que presencié, que no fueron muchos, porque no podía resistir ver sufrir a un animal física o síquicamente, me producían una tristeza y dolor terrible. Era horrible ver como para matar un pollo se juntaban dos personas y mientras uno le sujetaba las patas, el otro le desplumaba la zona craneal donde después cortaba con un afilado cuchillo.

El del borreguito, porque no era adulto, era espantoso, aquel animal producía unos lamentos parecidos a los de un niño llorando, no creo que exista algo que conmueva más que el llanto de un niño.

El cerdo, como era más poderoso, lo inmovilizaban sobre una mesa sujetado por no sé cuantas personas mientras que el matarife le infería una puñalada en la yugular, muriendo lentamente mientras se desangraba, sus gruñidos se podían escuchar en todo el barrio, eran espantosos, los niños nos tapábamos los oídos aterrorizados, aún los puedo recordar. La mirada de todos los animales sacrificados era la misma, de terror e impotencia, no tenían posibilidad ni de defenderse ni de huir. Pese a todo, yo entendía que esos sacrificios eran inevitables.

Hoy en día, las formas de sacrifico son más sofisticadas: se electrocutan cerdos y terneros que previamente se han tenido en una jaula inmovilizados para acelerar su engorde; muchos de los pollos y gallinas pasan a las máquinas desplumadoras automáticas con vida, claro, ustedes los animalistas no sufren un ataque en su susceptible  sensibilidad porque no ven como se sacrifican los animales en los mataderos y, posiblemente, apliquen aquella máxima hipócrita, “ojos que no ven corazón que no siente”.

   Cuando asistí por primera vez a una plaza de toros, vi como se sacrificaba un toro bravo, allí no sentí aquellas sensaciones de crueldad del hombre hacia el animal, éste no era el tipo de sacrificio que a mí me aterraba; el toro además de bello, fuerte y poderoso; se defendía y atacaba a todo, todo el mundo huía de él, era grande en todos los sentidos, este animal no me daba pena, al revés, sentía admiración por su valentía, me sentía feliz de ver a un animal, aunque fuera en un corto espacio de tiempo, en un estado más elevado  que el hombre; pensé que esto era más digno y equilibrado que lo del cerdo, el toro en la plaza tiene posibilidad de defenderse y herir a sus sacrificadores e incluso a ser indultado y salvar su vida, en el resto de los sacrificios el animal sólo tiene derecho a la muerte.

Además de todo esto, la fiesta de los toros, aunque ustedes no lo entiendan, emana arte; es indudable que si la danza es una fuente de expresión artística, la danza del toreo en la que un hombre o mujer baila alrededor de un animal creando belleza plástica también debe ser arte. Es arte. Lo avalan aquellos artistas que se basaron y se basan en la fiesta de los toros como fuente de inspiración, algunos ejemplos claros son: Picasso, Lorca, Alberti, Miguel Hernández y otros muchos.

También tiene una parte comercial muy importante en la que no voy a entrar, ya que hoy todo lo comercial, aunque sea absurdo o dañino, se sostiene; pero sí, en su parte ecológica que es importantísima. Sería interesante que las personas que se hacen llamar ecologistas o animalistas visitasen alguna vez una dehesa de ganadería brava, verían la gran extensión de terreno de la que disfrutan no sólo el ganado bravo que allí campa a cuerpo de rey, sino la extensa fauna vegetal y animal que existe; parajes vírgenes donde la vegetación no recibe ningún tipo de tratamiento químico ni alteración de ningún modo. También deberían de ver que ocurre después de fumigar un olivar o una plantación de algodón, cientos de nidos de pájaros se encuentran fulminados con sus habitantes dentro, es decir, la madre y tres o cuatro pajaritos. ¿Seguimos aplicando la mencionada máxima?

Por último les diré, que existen estudios científicos serios, aclaradores de porqué no sufre dolor el toro durante la lidia, no me voy a acoger a ellos, pero sí les voy a decir, si ustedes quieren acabar con dicho dolor, a costa de su exterminación, sería una mala solución, (los osos pardos del Pirineo ya no van a sufrir más, la última hembra que había, ha sido matada por un cazador hace pocos días) espero, que el hombre no acabe de la misma forma con el hambre y el dolor de los países subdesarrollados.

Si queremos arreglar el mundo deberíamos tener un código ético de prioridades, por ejemplo: acabar con el hambre, (en España aún se alimentan personas en los contenedores de basura); las empresas petrolíferas junto con sus aliados los fabricantes de automóviles están destrozando la atmósfera, y un largo etc., de lo contrario, estamos haciendo demagogia barata en vez de política coherente.