LA VOZ DEL AFICIONADO
( José Luis Bautista Garrido "pepillo". )

UN TORERO CON MISTERIO, ABRIL DE 2008.
SAN AGUTÍN 2007,
SEPTIEMBRE 2007.
REFLEXIONE
SEÑOR PADILLA, Octubre de 2006.
DIVISIÓN DE
OPINIONES, Junio de 2006.
CARTA A LA CONCIENCIA, Marzo de 2006.
PERIODISMO
TAURINO DE ANDAR POR CASA, Julio de 2005.
MINISTERIO DE
INTERIOR, CULTURA O INDUSTRIA, Mayo de 2005.
ESCUELAS DE TOREO,
Febrero de 2005.
CARTA A LOS
ANTITAURINOS, Diciembre de 2004.
CURRO DÍAZ UN TOREO
ESPECIAL, MUY ESPECIAL. Octubre de 2004.
OTRA FERIA, LA DEL 2004.
Septiembre de 2004.
¿SE TOREA
MEJOR QUE NUNCA?. Agosto de 2004
SEVILLA-MADRID. Junio de 2004.
PROTESTA O RESPETO. Abril de 2004.
LA IZQUIERDA Y LA DERECHA. Marzo de
2004.
HONDURA. Febrero de 2004.
LA POSICIÓN DE CRUZADO.
Noviembre de 2003.
SOMBRA, SOL Y CALLEJÓN. Octubre de 2003.
PROTESTA.
Septiembre 2003.
PREVIO
DE FERIA. Agosto 2003.
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los artículos, nos interesa.
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UN TORERO CON MISTERIO
Recuerdo aquella mañana, fría a más no poder, de febrero del año
2003. Tentadero en plena Sierra Morena; nos encontrábamos en la plaza
de tientas de los Herederos de Flores Albarrán. Se hacia la selección de los
chavales que luego participarían en el Bolsín Zapato de Plata. Fue malo el
tentadero... las becerras duras de pelar dieron pocas posibilidades a los
aspirantes a toreros, aún bisoños casi todos. Entre ellos, había un extremeño,
silencioso y que su físico no delataba que dentro de él podía haber un torero.
Era misterioso.
Pasó el tiempo y el extremeño causó una gran
impresión en Madrid en su presentación de novillero. Tomó la alternativa de
manera acelerada, así lo manifestaron los que más saben de esto. Yo en
principio albergaba dudas sobre él; le veía algo torpe y desangelado. Desde
siempre me cautivó el toreo plástico, y en él, no llegaba a detectar la
posibilidad de que fuese un torero creativo. En Sevilla, en la feria del 2007,
demostró que sí era capaz de crear belleza en sus dos actuaciones -tuve la
dicha de poder narrarlas en Opiniónytoros-. En la primera tarde marró con la espada una faena maciza;
y, en su
segunda, con un natural fue capaz de cautivar a todo el mundo. A partir de
aquí, empecé a creer, firmemente, en el que podía ser un torero de gran
dimensión; empecé a ser una de sus“victimas”. Luego vino el Puerto de Santa
María ese mismo año. Cómo sintió el torero en redondo. ¡Cómo toreó! Citando
con el pecho, marcando despacio un largo recorrido, sentido, profundo,
marcándole al toro una trayectoria curva a su alrededor. Dejó claro que estamos
ante un torero grande, con todos los matices que ser grande acarrea;
probablemente no sea regular, como demandan los empresarios y críticos
modernos, pero tiene capacidad suficiente para acabar con cualquiera en
cualquier momento y, además, tiene misterio.
Hoy analizo con sentimiento los apuntes de aquel
tentadero en Sierra Morena y, en mi lista de elegidos leo: vaca codiciosa, le
faltó recorrido, pegajosa. Torero (me refería al extremeño) “buen gusto,
mejor con la izquierda, técnica bien”. En otra vaca del tentadero. La vaca
en el caballo: cumple aunque tarda, mala en la muleta, no se vio al torero de
turno. Salió de repesca Talavante: “salió y se hizo con la vaca por el
izquierdo”. Me convenció. Aunque demostró con firmeza su capacidad, estos
dos escuetos apuntes no me hicieron presagiar la dimensión de torero que puede
alcanzar Alejandro Talavante, pero me hacen feliz. Muy feliz.
José Luis Bautista “Pepillo”
BALANCE
DE SAN AGUSTÍN 2007
Una vez terminada la feria de San
Agustín 2007, los aficionados hacemos balance de cómo han acaecido los hechos.
A la empresa debutante este año en Linares,
además de reiterarle en positivo lo que dijimos en un principio, que han sido
escrupulosos en la configuración de los carteles en cuanto a las combinaciones
de los mismos, habrá que recordarle el volumen global de la taquilla y que
valore si los toros que ha traído este año se corresponden con los precios de
las entradas, de tres corridas a pie y una de rejones sólo, siendo generosos,
da la talla la de Núñez del Cuvillo, el resto podía haberse quedado en el
campo.
Las
autoridades han perdido el norte una vez más, y año tras año, van con sus
actuaciones arrancándole jirones de su categoría a nuestra querida plaza,
querida para nosotros los aficionados, no para ellos. Se han lidiado toros muy
por debajo del trapío que corresponde a esta plaza; ha habido toros que han
lucido astas altamente sospechosas; se han devuelto dos toros de manera
incompresible atendiendo a la fuerza de la masa y se han mantenido verdaderos
inválidos haciendo oídos sordos a las protestas de los aficionados; se han
otorgado orejas de risa que quitan categoría a nuestra plaza. No sabemos si las
personas que ocuparon el palco las diversas tardes, se sentirán: gozosos,
realizados, importantes, ignorados, utilizados....ellos sabrán.
En cuanto a los matadores de toros
que han pasado por aquí, hay que decir que: Ponce sigue enfrentándose a los
toros más pequeños e inválidos que se lidian en Linares ¿Será mala suerte? Fandi llega a nuestra tierra harto de corridas y se le nota la falta
de entrega. Talavante brillo en su primera actuación aunque le fallarán los
animales que tuvo enfrente y bajó la nota de manera sorprendente el día 30
cuando sustituía a Cayetano. El Cid es torero de dos velocidades, o actitudes,
es esforzado en las tardes y plazas de importancia y acomodado en las de menos
categoría, al menos eso hemos detectado los aficionados en Linares los últimos
años. Manzanares es un torero que siempre que ha pasado por Linares les hemos
encontrado muy motivado, este año no podemos valorarlo con objetividad por
encontrarse enfermo, de hecho, no pudo matar su segundo toro por un problema de
azúcar. He querido dejar para el final la corrida del 29 por haberse convertido
en la estrella del ciclo y en el paradigma de lo que debe ser la fiesta de los
toros. Finito lo intentó pero no fue capaz de resolver a la altura de sus
compañeros, su actitud un tanto conservadora no le dejó brillar, es más, pasó
sin pena ni gloria después de estoquear tres toros bastante manejables. Dos han
sido los salvadores de este serial: José Tomás y Curro Díaz, tanto monta, monta
tanto. El de Galapagar sólo necesitó de un toro para demostrar que es capaz de
poner boca abajo una plaza cuando quiera, dio toda una lección épica de toreo
jugándose la vida a carta cabal. Curro por su parte, levantó a pulso la tarde,
todo el protagonismo había recaído en la actuación de José Tomás y Curro no se
amedrentó, al contrario, plantó cara a su reservón primero y sacó una primorosa
faena a su segundo, un noble toro de Núñez del Cuvillo; Curro demostró, una vez
más, tener capacidad artística y una afición a prueba de bombas.
Queda de nuevo, claro, que todo lo
que se hace bajo el rigor y el conocimiento, la autenticidad y la honestidad,
brilla con luz propia por encima de lo postizo y falso. Esperemos que el
próximo año los aludidos en negativo tengan la capacidad de rectificar en sus
actitudes y lograr un Linares y una fiesta de lo TOROS más grande y autentica.
Que Dios reparta suerte.
José Luis Bautista “Pepillo”
La fiesta de los
toros es el único negocio en el que no se respeta y además en muchas ocasiones
se insulta a sus clientes, me explico; ¿ustedes se imaginan al mesonero que le
pidiéramos un poco de sal para añadirle al menú que él nos sirvió, y éste, se
mofara o nos retara a que nosotros entrásemos en la cocina y demostrásemos
hacer la comida mejor que él? ¿Verdad qué no? Pues en la fiesta de los toros
este es el orden del día, cualquier error de un torero que es recriminado por
la afición tiene como respuesta automática por parte de los “profesionales”,
¡baja tú y lo haces! O en su defecto adoptan actitudes tan escandalosas como
las de Juan José Padilla en el pasado San Isidro. Padilla confunde donde están
sus verdaderos enemigos, no son los aficionados que en infinidad de ocasiones
hemos valorado sus cualidades éticas, épicas y estéticas; que un grupo de
aficionados recrimine una labor aunque sea de manera equivocada, no daña ni minusvalora la carrera del
profesional, mucho más la dañan los cronistas taurinos que ignoran las
verdaderas aptitudes de un torero y lo encasillan donde a ellos les parece, y
digo esto, porque hay cronistas
que llevan muchos años llamando a Padilla “El Ciclón”, y aunque ciclón no sea
peyorativo, si lleva consigo una carga de violencia y brusquedad que no da a
entender, precisamente, que estemos hablando de un artista; estos cronistas no
han sido capaces de publicar que Padilla, muchas tardes con la muleta hace el
toreo con profundidad y clasicismo rondeño, o que el pasado año 2005, en Jerez,
toreo un toro con el capote de manera magistral. Contra éstos, son con los que
usted, señor Padilla, debería sacar su rebeldía, pero bueno, usted verá.
Probablemente
Padilla pasará a la historia como un torero tosco por culpa de unos analistas
que no supieron, mejor dicho, no quisieron ver todas las buenas cualidades de
este torero.
Tengo que
decirle, que se comete un terrible atropello con la fiesta de los toros cuando
se ataca a aquellos grupos de aficionados que aman la fiesta de los toros, que
la aman hasta el punto de sufrir en un tendido y que esta pasión les lleva
incluso a equivocarse; todos nos equivocamos, el torero en un planteamiento de
faena, el ganadero cuando apuesta por un toro, pero creo, que la equivocación del aficionado es la más
desinteresada por ser la parte pagana del espectáculo. Atacar al segmento de
aficionados que viven día a día la fiesta de los toros organizando: charlas,
viajes, exposiciones, es decir; los que mantienen viva la llama de la afición
creando nuevos aficionados, es una gran injusticia, la fiesta de los toros sin
aficionados no existiría.
Pese a todo
yo le entiendo, y estoy seguro que los aficionados con los que usted se encaró
también le entenderán; usted es torero de raza, capaz de lidiar lo que salga
por el toril, al toro más áspero le ha plantado cara, su actitud es consecuencia de su forma de ser, no hubiera
sido lógico que sus compañeros, los de la tauromaquia del siglo XXI, que
sostienen que al toro no se debe someter sino dejarlo que valla donde él
quiera, (al toro manso y descastado claro) hubieran sido los protagonistas del
enfrentamiento, usted es capaz en el futuro, poner de acuerdo al aficionado más
exigente con sus formas de torear; ellos, sus compañeros, los de la coba al
toro, no lo son.
Reflexione señor
Padilla.
José Luis
Bautista “pepillo”.
DIVISIÓN DE OPINIONES
En la noche del pasado domingo, día 11 de junio de 2006, escuchaba el
programa de toros “Clarín” de Radio Nacional de manera relajada, hasta que, en el
citado programa se vertieron una serie descalificaciones hacia un sector de
aficionados de Madrid, aficionados que no conozco personalmente pero creo
compartir su filosofía en defensa de la pureza de la fiesta y, seguramente,
recurriremos a ellos cuando haya que defender la fiesta en la calle. En el
citado programa además de los ataques sutiles, pero ataques en el fondo a ese
grupo de aficionados, se vertieron una serie de opiniones con las que no estoy
de acuerdo.
El director del programa dijo, primero, que estas corridas están fuera
de época, refiriéndose a la corrida de Victorino Martín de la mini feria del
Aniversario de las Ventas y,
segundo, que no entendía como se pueden divertir algunos aficionados con estas
tardes en las que sólo se pasa miedo; su segunda tesis, la del miedo, fue avalaba y reforzaba por un miembro
de la tertulia con la que se cierra el programa con la teoría de que nadie se
divierte cuando ve entrar en un edificio en llamas a un bombero. Si el bombero
se para a fumarse un cigarro en el zaguán seguro que no, pero desarrollemos.
Al señor director en primer lugar le diría, que mi opinión, con todos
mis respetos, es distinta a la de ustedes; que la corrida fue mala y descastada
está claro, pero pese a eso hubo dos toreros, Esplá y Encabo, que estuvieron
muy bien en sus dos segundos toros transmitiendo emoción al tendido; pienso que
esas teorías fueron las que en otros tiempos llevaron a la exterminación de
algunas de las castas de toros,
muchos han sido los programas, en los que usted y sus colegas, han
denunciado y lamentado su
desaparición en infinidad de ocasiones;
y en segundo, creo que no deberíamos descalificar una ganadería que
generalmente llena los tendidos en los tiempos económicos tan precarios que
corren para la fiesta de los toros, amén de la extraordinaria presentación que
suele mostrar este hierro con respecto al resto. Permítame decirle que lo
contrario de divertirse no es sólo
aburrirse también puede ser irritarse; el que siente la fiesta cuando
van las cosas mal se irrita y el que no se aburre. Pienso que un aficionado no
debe de ir a divertirse a los toros que es un trance entre la vida y la muerte,
para divertirse es más acertado el circo y concretamente el número de los
payasos; lo que nos debe estimular una corrida de toros a los aficionados es la
emoción, bien a través de la estética servida durante la faena en cada uno de
sus bellos trances o, a través del
patetismo que crea una faena épica de un torero poderoso ante un toro bravo con
todas las dificultades que encierra la bravura; este tipo de faenas en
principio nos congestionan, pero al final nos sirve una eclosión de emoción
demostrándonos a la vez, que nosotros no somos capaces de ser toreros.
Al señor del ejemplo del bombero le diría que: tengo claro, y lo debe
tener cualquier aficionado medio, que no es divertido el momento trascendental
de estar jugándose la vida intentando domeñar las tarascadas de un toro, pero,
que una vez que uno de estos toreros habituales en corridas duras se hace con
el toro y le puede, se produce la satisfacción más hermosa que puede sentir el
torero como actor y el aficionado como receptor; la misma sensación debe sentir
el bombero cuando consigue controlar el fuego y sacar supervivientes, solo
pensar en la imagen del bombero
que se adentró en el portal del edificio en llamas y verlo salir con un niño o
un anciano en sus brazos, creo que
es una escena que conmueve a cualquiera por baja que sea su sensibilidad
y con la que el profesional se sentirá feliz y realizado; apagar una rastrojera
estoy seguro que a los bomberos hasta le sabe mal. En la fiesta de los toros se
están apagando rastrojos con laureles de estar luchando en el incendio del
atentado terrorista de las torres gemelas del World Trade Center.
Para cerrar debo confesar que mi espíritu más torerista que torista,
aunque no me gusten estos términos, no me hace incondicional; disfruté con
Paula, Romero, Fuentes, Frascuelo, Ortega Cano, Pepín Jiménez, ... ahora con
Curro Díaz, entre otros; siempre los defendí y los defenderé pero nunca para
darme importancia como aficionado sino para dársela a ellos como toreros
grandes.
La fiesta que para mí está caducada, además de ser sencillamente
impresentable, es la comercial del medio toro descastado y mermado y ante él un
torero técnico y vano.
¡Así lo veo yo!
José Luis Bautista “pepillo”.
CARTA A LA CONCIENCIA.
Cuando reposo el
ocaso de mi vida, con la madurez de contar con muchos años a mis espaldas, hago
balance de ella, sobre todo, de mi vida taurina y, la verdad es que algunas
cosas, de poder borrarlas, las borraría.
Tengo un gratísimo
recuerdo de la época de aficionado en la que empecé a querer ser torero, todo
era ilusión y fantasía; la fiesta de los toros me parecía grandiosa, una fiesta
de hombres cabales capaces de jugarse la vida delante de un toro; mis
referencias fueron siempre los toreros clásicos de aquella época, los puros,
los cuales me infundían gran respeto y admiración.
De mi vida de matador
estoy muy satisfecho porque fui un torero que gustó a los aficionados más
exigentes, ellos me catalogaron de clásico y poderoso, lo que es un honor para
un torero; además tuve la capacidad para convencer en momentos a las plumas más
afiladas que es cuando uno se siente profesionalmente realizado, torear para
los públicos menos avezados es fácil. Me toco pechar con ganaderías muy duras
que son las que dan oficio y moral y fortalecen el orgullo de ser torero, todos
nosotros presumimos de habernos encontrado y matado aquél toro serio o
complicado de Miura o Victorino.
Al final de
mi vida taurina desempeñé el apoderamiento de algún torero poderoso por ser una
figura del toreo de aquella época. Esta es la parte de mi existencia que más me
duele recordar, sé que cumplí con mi responsabilidad profesional, pero, falte a
mis principios básicos, es decir, aquellos fundamentos éticos que mis padres me inculcaron se
desvanecieron; tuve que defender trapíos de animales que yo sabía que eran
verdaderos becerros, pelear con los veterinarios y presidentes de entonces;
soportar desde el callejón tarde tras tarde aquellas faenas soporíferas,
algunas hasta ridículas y, además, defenderlas como buenas delante de los
medios de comunicación, faenas que a mí no me gustaban, y todo por el miserable
dinero. Cómo podía yo defender aquella fiesta si a mí me gustó el capote de
Paula o Romero y la muleta de Ordóñez o el Viti; aún me lo pregunto y no
comprendo el efecto de mi ceguera. Envidio aquellos toreros de mi época, buenos
toreros, que la fortuna nos le sonrió, pero supieron ser fieles toda su vida a
unos principios básicos y jamás se doblegaron, prefirieron vivir de una escasa
pensión antes que ceder a su forma de ser o sentir. Qué grandes fueron, fueron
grandes hasta el final, yo sin embargo siento haber empañado mi carrera con mi
actitud final, y a veces me cuestiono: ¿Yo que fui poderoso ante el toro como
pude ser tan frágil y servil delante de toreros tan inferiores? Y esta pregunta
me produce dolor y en la distancia un sentimiento ridículo, porque
defender algo que uno no siente,
hoy pienso, es una gran bajeza.
Mi concepto de la lidia fue siempre
de menos a más, si embargo, mi vida taurina me salió de más a menos por cuatro
duros que ni siquiera necesitaba. Horroroso, cada vez que lo recuerdo me siento
mal, muy mal, siento haberme traicionado y haber traicionado la fiesta que
tanto me dio, lamento no poder remediarlo. No supe vivir en aficionado, no supe
retornar a aquel niño ilusionado que veía la fiesta llena de luz y viví en la
oscura penumbra de la ostentación del mundo de los toros.
Mi
reflexión creo que es valida para cualquier matador de toros que una vez
finalizada su carrera se dedicó a desarrollar el apoderamiento de toreros, yo
si volviera a nacer, estoy seguro que sólo sería torero y no caería en el error
de ser apoderado u otro menester que tuviera que ver con la fiesta; creo que lo
más honesto, una vez que uno deja de torear, es sentirse aficionado y disfrutar
desde el tendido de aquellas tardes de toros que a uno le gusten.
Valladolid marzo de 2040.
Fdo: “MENTIRITAS”
P.D. Esta carta,
como dice su autor, puede ser valida para cualquier persona que habiendo sido matador
de toros el tramo final de su carrera lo dedicó al apoderamiento, no estando
dedicada ésta a nadie en exclusivo.
José Luis Bautista
“pepillo”.
PERIODISMO
TAURINO DE ANDAR POR CASA.
Toda actividad pública necesita del rigor de la crítica para
su engrandecimiento, la fiesta de los toros no es una excepción, sin la crítica
los profesionales se acomodan y conforman ésta a sus conveniencias limitándola.
Hoy
en día, existe un periodismo servil, acomodado, que sólo busca la proximidad al
mundo taurino y sus críticas las lanzan hacia sectores de aficionados u otros
colegas suyos que ejercen su profesión en el sentido lógico y con la debida
valentía.
Es
indigno y cobarde, que para justificar la mala tarde del figura de turno, carguen
en contra de sectores de aficionados que pagan sus entradas y tienen el derecho
de exigir, pese a que, puedan equivocarse.
Cargar
contra sus propios colegas por el mero hecho de ser más valientes que ellos a
la hora de enjuiciar la labor de un torero es una actitud traidora, en este
caso se falta a la ética profesional y los valores morales quedan deshechos.
Este
colectivo de periodistas taurinos, a los cuales considero, personas formadas
aunque no lo demuestren, debería ser el encargado de demostrar el sentido de la
fiesta de los toros ante la opinión pública y los movimientos anti-taurinos,
éstos últimos se deben estar frotando las manos al ver la capacidad de
convencimiento tan precaria que demuestran usando calificativos vejatorios hacia los aficionados a los
toros o sus propios colegas. Por fortuna la fiesta no se justifica en la
opinión de ellos, si no en su grandeza, que nos es otra que su integridad y su
pureza.
Joaquín
Vidal, escribió de Curro Romero todo, lo mejor y lo peor; las crónicas más
hermosas porque el torero aquella tarde se lo merecía y las más duras porque el
“Faraón” al día siguiente no se encontró. Curro, torero noble donde los
haya, haciendo buena la sentencia
de Juan Belmonte “se torea como se es”,
dijo: “Joaquín Vidal decía siempre la verdad”. Frase que quedó
inmortalizada en el diario “El País”
que magnifica y dignifica la persona de don Joaquín. Los toreros saben
mejor que nadie cuando están bien, regular o mal y ustedes se obstinan en
ponerlos siempre bien, ¿Qué dirán de ustedes? ¿Les catalogarán de lisonjeros?,
¿O de pelotillas?. No sé. Una frase que se oye con bastante frecuencia en el
ambiente taurino y a mí me llama mucho la atención es la de “fulano es un
trincón” ¿Qué significará trincón?...
Entiendo
que la presión mediática de las figuras del toreo pudiera dar al traste con sus
puestos de trabajo que es la
fuente del sustento familiar, y que un padre para sacar sus hijos adelante debe
de aceptar cualquier tipo de trabajo por precario que sea es lógico, ahora bien,
nunca innoble; cuando los hijos tienen el sentido de la razón desarrollado son
más felices al saber que sus padres realizan o realizaron un trabajo digno y el
pan que les alimento fue conseguido de manera justa.
A
lo largo de la historia han existido críticos que con su labor profesional y
aguantando las presiones de los profesionales dignificaron su profesión y
elevaron la fiesta de los toros con su esfuerzo, espero y deseo que el futuro
siga siendo así. Creo que sí, en toda época ha habido gente honesta.
José
Luis Bautista “pepillo”.
MINISTERIO DE INTERIOR, CULTURA O
INDUSTRIA.
Habrá que preguntarle a los taurinos en qué basan su
reiterada demanda de depender del Ministerio de Cultura y no del Ministerio de
Interior. Si es pretendiendo mejoras fiscales en cuanto a la aplicación del
IVA, me parecería correcto y estaría de acuerdo; pero tengo la intuición que
sus pretensiones son otras más relacionadas con la libertad de acción, es
decir, no sentirse vigilados por aquellos policías, aunque no son muchos, que
le incomodan, claro, de esta manera podrían hacer y deshacer a tutiplén en el
manejo de los animales y durante las lidias; acciones como estas dieron origen
al dicho de “saltárselo a la torera”, todo esto, atrozmente, iría acompañado en
el palco por el clásico aficionado ávido de protagonismo y escaso de
escrúpulos. Vaya panorama. ¡Cuidado señor Soriano! Es posible que la futura
reforma del Reglamento Taurino de Andalucía sirva de ejemplo para el resto de
España, a mí, como aficionado,
aunque haya enloquecido con Curro o Paula, me da mucho miedo el torerismo de
nuestra región, hay que ser cautos y tener siempre presente la defensa del
toro, pese a que, en la fiesta de los toros, todo aquel que se pone en defensa
del toro se convierte en enemigo a batir por el torero o sus acólitos,
como son los casos de don José
Luis Fernández Torres en Málaga y más recientemente don Pedro Naranjo en Ciudad
Real, a los cuales agradezco su firmeza en defensa del toro y su integridad,
que es la protección y justificación de la fiesta; una fiesta de los toros
mermada o adulterada no tiene razón de ser, creo, que la fiesta vigilada es más ética y
presentable, la autogestión sería el camino recto a la desaparición.
Otro de los argumentos que los profesionales taurinos
utilizan para depender del Ministerio de Cultura, es que la fiesta de los toros
es arte, esto lo sabemos todos, y nosotros, los aficionados, además lo
sentimos; ustedes deberían demostrarlo, ¿no se dan cuenta que los toreros
artistas han sido y son marginados y vilipendiados por muchos de ustedes a lo
largo de la historia? Hoy en día, y tomando como ejemplo San Isidro de este
2005, son claros ejemplos de marginación: Frascuelo, Luguillano, Luis de
Pauloba, Curro Díaz, Leandro Marcos, y un largo etc., ¿recuerdan aquellos malos
chistes que nacieron en el seno taurino hacia Cagancho o Rafael “El
Gallo”?, y ojo, de Rafael de Paula
muchos de ustedes no hablan o hablaron bien nada más que en los cafés para
quedar como buenos aficionados. ¿O no?.
Les recuerdo una
desacertada frase acuñada por ustedes que choca con la demostración de que la
fiesta de los toros es arte: “El de valor a mandar y el de arte a acompañar”,
“hermosa verdad”. Yo sugiero una reforma coherente con la realidad de este
dicho: El pegapases a mandar, los de arte y los de valor a acompañar.
La cruda realidad es que hoy en día los que mandan en la
fiesta de los toros son los toreros llamados regulares que a ustedes tanto
gustan, es decir, toreros industriales que todos los días alcanzan una cuota de
rentabilidad, o lo que es lo mismo, parné para empresarios, ganaderos, revistas
especializadas, críticos, etc., pero no son capaces de alcanzar cotas de
emoción que satisfagan a los aficionados más exigentes. Dado que hablamos de dinero,
resultados, IVA, ¿por qué no acogernos al Ministerio de Industria? Sería más
acorde con la fiesta que ustedes tanto defienden.
José Luis Bautista “pepillo”.
ESCUELAS
DE TOREO
En este modesto y breve análisis, voy a intentar algo extraordinariamente
difícil por complejo y subjetivo, definir los estilos de los diversos matadores
que por su particularidad sean
ejemplo claro de escuela, basándome lógicamente en nuestros días; al
estar la fiesta de los toros en una continua evolución nada tiene que ver la
escuela rondeña de Pedro Romero con la de Cayetano Ordóñez o la sevillana de
Pepe Hillo con la de Diego Puerta.
Cierto es, que hay factores que influyen a la hora de interpretar el
toreo, como pueden ser: históricos, tradicionales, regionales, clima... etc.
y por supuesto, la raza del
individuo que expresa este arte.
A menudo se confunde escuela con regionalismo, sin tener nada que ver
una cosa con la otra, aunque tenga influencia la idiosincrasia de los pueblos
cualquier escuela puede darse en lugares geográficos distintos, igual que la
denominada escuela gitana es expresada por toreros que no pertenecen a esta
raza.
A la hora de estudiar las diversas formas de expresión he tenido en
cuenta la colocación del torero definida por: la distancia, el cruce y la
posición de las piernas o compás; además de la expresión geométrica de su trazo
y aquellos matices personales que les hace diferentes.
El orden de escuelas que viene a continuación no tiene nada que ver con
la cronología de su nacimiento, éste responde más a una cuestión aclaratoria,
es más, pienso que sería muy difícil saber que escuela se crea antes que otra,
más bien nacen de una interrelación entre ellas.
ESCUELA RONDEÑA
La
escuela rondeña, es la castellana enriquecida estéticamente o viceversa, la
castellana es la rondeña simplificada. Su base de expresión es la cintura y el
compás abierto. Su cite es oblicuo –medio pecho- y la colocación del torero con
respecto a la línea imaginaria que marca el pitón natural es cruzado, por lo
tanto, su expresión es curvilínea. En la escuela rondeña se da un binomio casi
perfecto, la pureza y la hondura. Esta escuela persigue la perfección y es muy
fiel a los cánones, la técnica se utiliza de manera muy equilibrada sin
convertir el arte en mecánica, el resultado es de un clasicismo exacerbado y de
una belleza plástica extraordinaria.
ESCUELA CASTELLANA.
La
escuela castellana es, como dije antes, la rondeña simplificada y junto a la
cordobesa es la más sobria de
todas en expresión plástica; siendo a la vez de las más puras y, sobre todo,
poderosa por mantener el fundamento técnico siempre presente. Es expresada con
las muñecas entrando muy poco en juego la cintura. El cite es ligeramente de
perfil entre el rondeño y el cordobés. En esta escuela es en la que el torero
da más sitio al toro, los recorridos son largos, abundando las líneas
semirrectas por estar el torero metido ligeramente en la línea del primer pitón
-o natural-.
ESCUELA CORDOBESA O
AMANOLETADA
El
toreo cordobés o amanoletado podría considerarse una variante del castellano en
el que se han acortado las distancias y los recorridos por lo tanto son más
reducidos, a la vez, el torero se sitúa más afuera que el castellano y su cite
es de perfil. El resultado es una expresión corta y recta que no suele alcanzar
demasiada hondura. Es extremadamente emocionante cuando el toro tiene cierto
peligro ya que la técnica en esta escuela es liviana y poco defensiva; lo
más importante es el aguante estoico que demuestran los
toreros de este estilo. Se expresa con las muñecas y el compás cerrado o casi
cerrado.
ESCUELA SEVILLANA
La
escuela sevillana es corta de expresión pero de mucho colorido, en ella las líneas curvas
aparecen por todos lados, resultando una tauromaquia muy bella estéticamente,
más profunda que la cordobesa y aplicable a gran cantidad de toros. En su
particularidad de citar de
frente es donde esta escuela alcanza
su máxima hondura y esplendor estético. La base de expresión de esta escuela
son las muñecas entrando en juego la cintura y el compás ligeramente abierto.
ESCUELA BELMONTINA O
TRIANERA
La
escuela belmontina o trianera es más profunda que la sevillana, el cite es más
enfrentado y, en ella, se mezcla la gracia sevillana con matices rondeños y algunos toques de gitanería,
consiguiendo una expresión extraordinariamente rica en aires barrocos. La
escuela trianera es expresada con la cintura ayudada por las muñecas y el
compás abierto.
ESCUELA GITANA
No
sé si decir, que de la escuela gitana es de la que derivan todas las demás
escuelas al ser la más parecida al toreo primitivo en cuanto a la ausencia de
técnica o, al revés, que es en ella en la que se destilan todas. En la escuela
gitana aparecen matices muy diversos, puede entrar en juego la distancia larga
como la corta, el quedarse al hilo o cruzado, adelantar o citar retrasado; pero
siempre está dotada de una gran belleza plástica, la técnica cumple de manera
muy sutil su misión de defensa, por lo tanto, en ella se logra una gran
hondura. En esta escuela se alcanzan las cotas más barrocas de la tauromaquia.
En su expresión entran en juego tanto la cintura como las muñecas sin faltarle
algún aliño para enriquecer la estética.
Termino
este análisis como lo inicié, manifestando que esta es una visión personal y,
por lo tanto, relativa de las escuelas básicas del toreo, nunca es una tesis
cerrada en la que no puedan entrar otras interpretaciones a las que yo
lógicamente estoy abierto.
A continuación, de manera gráfica, he intentado reflejar una serie de
toreros que por su personalidad son ejemplos claros de escuela, con algunos
matices que los hacen diferentes.
He de
decir para finalizar, que el torero que menos me ha costado encuadrar ha sido
Rafael de Paula: su fidelidad, sus
formas gitanas y su transparencia de sentimientos le hacen inconfundible; y el
que más, Luis Francisco Esplá: su gracia, su gran capacidad creativa en el
ruedo y su puesta en escena relacionada siempre con el clasicismo le da un
toque muy personal, es muy probable, que en Esplá, se esté dando el fenómeno de
una nueva escuela, el tiempo y los que le sucedan lo dirán.
El asterisco (*) que marca algunos toreros de la relación,
significa, que yo no los vi, y su encuadramiento lo he realizado basándome en
estudios, visión de videos o referencias de personas mayores que los vieron, he
considerado tenerlos en cuenta por ser referencias claves de escuelas.
TORERO
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ESTILO Y
DERIVACION
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Paula
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Agitanado o gitano
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David Lugillano
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Agitanado, rondeño
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Julio Aparicio
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Agitanado, trianero, rondeño
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*Manolete
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Amanoletado
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Curro Díaz
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Amanoletado, agitanado, rondeño
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José Tomás
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Amanoletado, castellano, rondeño
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Chiquilín
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Amanoletado, rondeño
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José Fuentes
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Amanoletado, rondeño, agitanado
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Dávila Miura
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Castellano
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Antón Cortés
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Castellano, agitanado, rondeño
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Juan Mora
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Castellano, agitanado, trianero
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Vicente Barrera
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Castellano, amanoletado
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Uceda Leal
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Castellano, rondeño
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El Cid
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Castellano, rondeño, sevillano
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Antonio Bienvenida
|
Castellano, sevillano
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|
Luis Francisco Esplá
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Castellano, trianero
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|
*Cayetano
Ordóñez “Niño de la Palma”
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Rondeño
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Manolo Cortés
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Rondeño, agitanado
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Lázaro Carmona
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Rondeño, amanoletado
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Antonio Ordóñez
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Rondeño, castellano
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Antonio Chenel “Antoñete”
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Rondeño, castellano
|
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Fernando Cepeda
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Rondeño, castellano, sevillano
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Carlos Escolar “Frascuelo”
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Rondeño, castellano, trianero
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Manolo Vázquez
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Rondeño, sevillano
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|
Curro Vázquez
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Rondeño, sevillano
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Diego
Puerta
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Sevillano
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Curro Romero
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Sevillano, rondeño
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Pepe Luis Vázquez Silva (hijo)
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Sevillano, rondeño
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Pepe Luis Vázquez Garcés
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Sevillano, rondeño, castellano
|
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Morante de la Puebla
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Sevillano, trianero
|
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*Juan Belmonte
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Trianero
|
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Emilio Muñoz
|
Trianero, rondeño
|
José Luis
Bautista “pepillo”.
CARTA A LOS ANTITAURINOS
En los
tiempos que corren ser proclive a la fiesta de los toros es sinónimo de cruel o
insensible; ser lo contrario, es decir, estar en desacuerdo con la fiesta es
ser el paradigma de la sensibilidad y defensa de los animales.
Yo,
aunque pertenezca a la parte bruta, voy a expresar mi sentimiento y mi porqué
en favor de la fiesta de los toros.
Mi niñez
se desarrollo en un modesto barrio linarense, donde por aquellos entonces se
sacrificaban los animales en las casas de vecinos; todos los sacrificios que
presencié, que no fueron muchos, porque no podía resistir ver sufrir a un
animal física o síquicamente, me producían una tristeza y dolor terrible. Era
horrible ver como para matar un pollo se juntaban dos personas y mientras uno
le sujetaba las patas, el otro le desplumaba la zona craneal donde después
cortaba con un afilado cuchillo.
El del
borreguito, porque no era adulto, era espantoso, aquel animal producía unos
lamentos parecidos a los de un niño llorando, no creo que exista algo que
conmueva más que el llanto de un niño.
Al cerdo, como era más poderoso,
lo inmovilizaban sobre una mesa sujetado por no sé cuantas personas mientras
que el matarife le infería una puñalada en la yugular, muriendo lentamente
mientras se desangraba, sus gruñidos se podían escuchar en todo el barrio, eran
espantosos, los niños nos tapábamos los oídos aterrorizados, aún los puedo
recordar. La mirada de todos los animales sacrificados era la misma, de terror
e impotencia, no tenían posibilidad ni de defenderse ni de huir. Pese a todo,
yo entendía que esos sacrificios eran inevitables.
Hoy en
día, las formas de sacrifico son más sofisticadas: se electrocutan cerdos y
terneros que previamente se han tenido en una jaula inmovilizados para acelerar
su engorde; muchos de los pollos y gallinas pasan a las máquinas desplumadoras
automáticas con vida, claro, ustedes los animalistas no sufren un ataque en su
susceptible sensibilidad porque no
ven como se sacrifican los animales en los mataderos y, posiblemente, apliquen
aquella máxima hipócrita, “ojos que no ven corazón que no siente”.
Cuando asistí por primera vez a
una plaza de toros, vi como se sacrificaba un toro bravo, allí no sentí
aquellas sensaciones de crueldad del hombre hacia el animal, éste no era el
tipo de sacrificio que a mí me aterraba; el toro además de bello, fuerte y
poderoso; se defendía y atacaba a todo, todo el mundo huía de él, era grande en
todos los sentidos, este animal no me daba pena, al revés, sentía admiración
por su valentía, me sentía feliz de ver a un animal, aunque fuera en un corto
espacio de tiempo, en un estado más elevado que el hombre; pensé que esto era más digno y equilibrado
que lo del cerdo, el toro en la plaza tiene posibilidad de defenderse y herir a
sus sacrificadores e incluso a ser indultado y salvar su vida, en el resto de
los sacrificios el animal sólo tiene derecho a la muerte.
Además de
todo esto, la fiesta de los toros, aunque ustedes no lo entiendan, emana arte;
es indudable que si la danza es una fuente de expresión artística, la danza del
toreo en la que un hombre o mujer baila alrededor de un animal creando belleza plástica
también debe ser arte. Es arte. Lo avalan aquellos artistas que se basaron y se
basan en la fiesta de los toros como fuente de inspiración, algunos ejemplos
claros son: Picasso, Lorca, Alberti, Miguel Hernández y otros muchos.
También
tiene una parte comercial muy importante en la que no voy a entrar, ya que hoy
todo lo comercial, aunque sea absurdo o dañino, se sostiene; pero sí, en su
parte ecológica que es importantísima. Sería interesante que las personas que
se hacen llamar ecologistas o animalistas visitasen alguna vez una dehesa de
ganadería brava, verían la gran extensión de terreno de la que disfrutan no
sólo el ganado bravo que allí campa a cuerpo de rey, sino la extensa fauna
vegetal y animal que existe; parajes vírgenes donde la vegetación no recibe
ningún tipo de tratamiento químico ni alteración de ningún modo. También
deberían de ver que ocurre después de fumigar un olivar o una plantación de
algodón, cientos de nidos de pájaros se encuentran fulminados con sus
habitantes dentro, es decir, la madre y tres o cuatro pajaritos. ¿Seguimos
aplicando la mencionada máxima?
Por
último les diré, que existen estudios científicos serios, aclaradores de porqué
no sufre dolor el toro durante la lidia, no me voy a acoger a ellos, pero sí
les voy a decir, si ustedes quieren acabar con dicho dolor, a costa de su
exterminación, sería una mala solución, (los osos pardos del Pirineo ya no van
a sufrir más, la última hembra que había, ha sido matada por un cazador hace
pocos días) espero, que el hombre no acabe de la misma forma con el hambre y el
dolor de los países subdesarrollados.
Si
queremos arreglar el mundo deberíamos tener un código ético de prioridades, por
ejemplo: acabar con el hambre, (en España aún se alimentan personas en los
contenedores de basura); las empresas petrolíferas junto con sus aliados los
fabricantes de automóviles están destrozando la atmósfera, y un largo etc., de
lo contrario, estamos haciendo demagogia barata en vez de política coherente.
José Luis Bautista “pepillo”.
Como
todas las figuras del toreo, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, fue un torero
referente en la historia de la tauromaquia que creó escuela, su toreo fue base para
muchos toreros que le siguieron; en este análisis de la escuela manoletista me
voy a ceñir a aquellos toreros que yo vi para intentar ser lo más objetivo
posible.
El
primero que surge en mi memoria es José Fuentes, torero que enriqueció la base
manolete endulzándola con un temple exquisito además de tintarla con aires
rondeños que la enriquecieron estéticamente ganando gran
profundidad; después, un cordobés más moderno que Fuentes, Rafael
González “Chiquilín”, es extremadamente fiel a los cánones manoletistas, hasta
el punto de ser la viva imagen de Manolete, lógicamente con ciertos usos
modernos que le hacen ligeramente diferente; llegaría más tarde a una
tauromaquia un tanto aletargada y amanerada José Tomás, fiel también a la
ortodoxia manoletista e incluso a su filosofía, interpretó el toreo de Manolete
con aires castellanos y algunos
matices rondeños, sobre todo en su toreo de capa, poniendo otra vez de
moda esa escuela tan vibrante que aparece y desaparece a través de los tiempos.
Por qué
es especial Curro Díaz, porque consigue algo inédito hasta hoy, al menos desde
mi punto de vista.
La
escuela cordobesa o manoletista es la más corta en expresión por estar basada
en el cite en la proximidad, su colocación al hilo del pitón hace que en ella
imperen las líneas rectas, el
compás semiabierto e incluso cerrado -pies juntos- tiene como resultado una
expresión liquida de poca hondura; los factores más importantes de esta escuela
son: la firmeza y el aguante, convirtiéndola en la más emocionante cuando los
toros tienen cierto sentido, su
aroma rancio le da fundamento litúrgico. Curro Díaz sobre la base manoletista en la que funde su tauromaquia,
además de, no perder el aguante estoico que distingue a esta escuela y poner
color al toreó en blanco y negro de Manolete con una estética luminosa; hace lo impensable, lo agitana
dándole redondez, le da barroquismo ganando un alto grado de hondura y lo
convierte en un toreo singular de una personalidad y elegancia aplastante que
no tiene parangón. No sabemos la cota que alcanzará Curro Díaz en la fiesta de
los toros, por el bien de la misma esperemos que sea alta, pero, lo que sí ha
demostrado es ser diferente sin precedentes.
Toreros
de estas cualidades son los que demuestran que la tauromaquia es arte, yo estoy seguro que Manolete se sentirá
orgulloso de esta rama de toreros descendientes suyos que supieron, con su
personalidad, dar grandeza a su escuela.
José Luis Bautista “pepillo”.
Ya hemos sufrido
la feria taurina del 2004 y, a la vez, nos hemos cargado un poquito más el
prestigio de Linares, bueno, se lo han cargado aquellos que no han sido capaces
de cumplir con su obligación y, lógicamente, también han dañado el suyo propio,
poniendo en tela de juicio su profesionalidad o amor a la fiesta de los toros.
Se
lidiaron en Linares toros anovillados, inválidos, sospechosos de todo; se
concedieron orejas de pacotilla, en fin, un desastre de feria; pero el sumo
derroche de ineptitudes se alcanzó en la corrida televisada el día 28 por Canal
Sur, en la cual, exportamos una imagen deplorable de nuestra plaza. Ni
poniéndose de acuerdo se pueden hacer las cosas tan mal. Después de la corrida
todo el mundo ahuecó el ala como el avestruz en un intento de limpiar su
conciencia, pero la conciencia no se limpia en un acto de hipocresía; la
conciencia estará limpia cuando hayamos actuado con honestidad y rigor.
Las
miradas hacia estas irresponsabilidades se dirigen principalmente a quien monta
el espectáculo, el empresario, qué habrán pensado de la empresa Balañá los
aficionados que hayan presenciado esta corrida televisada; pero además, qué
dirán de la profesionalidad de los veterinarios que aceptaron aquellos impresentables toros, qué
pensarán del Presidente por autorizar que se lidien puros invalidos, también
salpica al Asesor que imaginamos ha aconsejado que se otorguen los trofeos y
casi seguro habrá influido a la hora de aceptar éste o aquél toro.
Señores
taurinos, ¿para qué piden ustedes ubicar la fiesta en el Ministerio de Cultura?
Si es para recibir mejor trato fiscal, está bien; pero si es para estar menos
vigilados, no es necesario.
No me
puedo olvidar del colectivo de aficionados que en septiembre dicen ser más
puros que el “Ronquillo” y, durante la feria, se han quemado las manos haciendo
palmas y descoyuntado las muñecas de pedir orejas; pero bueno, a fin de cuentas
pagan y disfrutan con lo que ellos consideran justo.
De la
prensa no voy a opinar porque ni he leído ni escuchado, (estoy feliz) pero
seguro que habrán hecho alguna de las suyas.
A los toreros decidle, que
no necesitamos que los colectivos antitaurinos acaben con la fiesta, ustedes
están sobradamente “preparados” para acabar con ella; no demuestran torería, ni
clase, ni hechuras de toreros; pero esto no es lo peor, no tienen amor a la
fiesta de los toros, amor al toro, no saben dignificar la fiesta, necesitan un
toro mermado para pegar pases. La fiesta de los toros necesita todo lo
contrario, primero transparencia, después integridad para que el animal no sea
la victima propiciatoria en la que se basen las censuras hacia ella, y, además, toreros capacitados, unos
para poderle a los toros y otros para crear belleza; la fiesta comercial del medio
toro descastado y mermado está caducada, no tiene razón de ser y es
sencillamente impresentable.
A los ganaderos sólo una
pregunta, ¿aman ustedes al animal que crían?
Espero haber aportado algo
positivo por el Linares que quiero y la fiesta que más amo. Es mi intención.
José Luis Bautista Garrido
"pepillo".
Estoy cansado de oír
decir, “que hoy se torea mejor que nunca”, sin precisar ni quién, ni cuándo, ni
por qué; para ello, he hecho un breve estudio desde el origen hasta nuestros
días de lo que yo creo ha sido la evolución del toreo.
El toreo
a pie en sus inicios, de no haber sido porque existía la tragedia, se podría
considerar más un deporte que un espectáculo con connotaciones artísticas; la
belleza plástica se centraba en los recortes de capa y la suerte de
banderillas, la faena de muleta
era básicamente defensiva y sólo consistía en trastear de pitón a pitón en una
distancia corta para preparar al animal y entrarle a matar.
La
evolución yo la he marcado en tres etapas: el toreo primitivo, el clásico y
el moderno; el primitivo es el periodo que yo considero más largo, va desde
el origen hasta el primer cuarto del siglo XX y, durante él, se desarrolla la
gran evolución del toreo, tomemos como referencia de partida a Pedro Romero y Pepe-Hillo, que aunque
ya marcaban diferencias entre sí, Pedro Romero era más lidiador y Pepe-Hillo
más artista, sus diferencias eran, pienso, casi inapreciables. La tauromaquia
va evolucionando por las aportaciones de Joaquín Rodríguez “Costillares”,
Francisco Montes “Paquiro” o Curro Cúchares a los que siguieron Lagarijo y más
tarde Guerrita que fue un gran revolucionario del toreo, es él quien empieza a
adoptar el toreo de perfil.
Ya en el
primer cuarto del siglo XX, aparecen dos figuras importantísimas del toreo,
Joselito y Belmonte, yo diría los Romero y Pepe-Hillo de este siglo, y un
tercero, el hermano mayor de Joselito, Rafael, que atisbaba que el toreo podía
ser de otra manera.
La
referencia del cambio hacia una tauromaquia más artística la centran todos los
tratadistas en Juan Belmonte y creo que es acertado, a partir de él empieza el
periodo que yo llamo clásico. Después de Belmonte los toreros empiezan a
quedarse más quietos delante de los toros, dan distancia, torean
más lento y por lo tanto los resultados son más bellos y profundos.
Manolete, aunque es arrollador por su quietud, es criticado en su
momento por acortar las distancias, una critica acertada desde mi punto de
vista, en la distancia corta la muleta está en su estado natural retrasada y
por lo tanto difícilmente se puede torear con lentitud además de peder
expresión.
La época
de máximo esplendor estético y respeto a los cánones, surge de los años
cuarenta a los ochenta aproximadamente, qué significa esto, que todos los
toreros de esa época eran ortodoxos, no, significa que un torero que no
cumpliera la trilogía belmontina, parar, templar y mandar era censurado por la
crítica especializada y no aceptado por los aficionados.
A partir
de los ochenta nace la época del toreo moderno, son ejemplos claros de
esta nueva forma de torear: Espartaco, Jesulín, Ponce, El Juli y un largo etc., “críticos” y
“aficionados” empiezan a aceptar citar en corto con las muletas retrasadas o
con el pico de ella al pitón contrario y, además, permiten que entre pase y
pase el torero dé los pasos necesarios para colocarse y ligar el siguiente
muletazo. Es decir, no hay distancia, por lo tanto, no hay que parar, ni
templar, sólo acompañar, y, con los citados pasos antes mencionados tampoco
es necesario mandar para ligar el siguiente muletazo, es el torero el
que busca la colocación. Esto, antes se calificaba como ratoneo, en la
actualidad se considera toreo de época. Hoy se ha perdido el sentido ético de
la lidia, existe una estética superficial ante un toro muy noble y flojo, dando
la sensación que los toreros templan mas que en todas las épocas, pero no es
templado el muletazo, sino la embestida noble y débil.
Es
curioso observar, que aquello que tardó unos trescientos años en destilarse
para llegar a su máximo esplendor, se haya eliminado en sólo unos veintitantos.
Hoy,
existen toreros clásicos y éticos, que dan sitio, citan delante y rematan
detrás de la cadera; respetan el toro, la liturgia y la filosofía de la fiesta,
valgan como ejemplos: Esplá, Frascuelo, El Cid, Uceda, mi paisano Curro, etc. Cómo va a ser éste si lo dejan. Lo
van a tener que dejar. ¿Verdad que parecen toreros de otra época? Pues no, son
de ésta y de siempre por el bien de la fiesta de los toros, estas formas de
torear son las que demuestran y justifican que la fiesta de los toros no es
sólo un negocio en el que se sacrifica a un animal y genera suculentos
rendimientos económicos. Es mucho más.
La
pregunta es obligada, ¿se torea mejor que nunca aunque el toreo haya perdido
valores tan importantes como los mencionados anteriormente?
Yo pienso que no.
José Luis
Bautista Garrido "pepillo".
No se
trata del AVE. Terminadas las
ferias taurinas de Sevilla y
Madrid, creo que es el momento más idóneo para analizar las
idiosincrasias de ambas plazas de toros; La Maestranza y Las Ventas.
Sevilla es cálida, maja,
cuidada y cuidadora. Su público, con sentimiento más de torero que de
aficionado, no es capaz de manifestarse en contra de lo que esté ocurriendo en la plaza aunque se encuentre en opuesta
discrepancia, casi por un sentimiento ético de profesional calla y por lo tanto
otorga. Su guasa suele descargarla sobre algún subalterno que no le resulte
gracioso, banderillero o picador o, la reserva para la tertulia en la taberna
donde se siente más torero que el propio “Rafaé” convirtiendo aquellos toreros que respetó por la
tarde en verdaderos pegapases y, aunque hubieran estado bien, jamás se acordaran
de ellos, podría citar cuantiosos ejemplos.
Madrid es
cosmopolita, gris y fría. Su público me atrevería a decir exactamente opuesto
al sevillano. Con puro sentimiento de aficionado que sufre durante las tardes
que considera se está vulnerando la fiesta de los toros; se manifiesta de
manera automática, su protesta brota de manera espontánea con el riesgo que
esto conlleva de poder equivocarse. Luego, en la calle, es estudioso de lo
ocurrido y le va sacando aquellos matices que con el calor de la tarde no
sintió, dándole la importancia medida a las faenas. Siempre recordará aquel
torero afín a sus gustos y, jamás, se sentirá más torero que él.
Conclusión:
Aunque
esto suene mal, me veo en la necesidad de decirlo, los toreros son los maestros
de su oficio sin lugar a dudas, pero, no son los examinadores, son los
aficionados los que tienen el derecho de aprobar o no la actuación de ellos.
¿Verdad?.
El
silencio no es muestra de sensibilidad a la fiesta de los toros, o es una
sensibilidad mermada exclusivamente hacia los toreros. El aficionado debe estar
dotado de una sensibilidad especial hacia todo lo que concurre antes, durante y
después de una tarde de toros; además de hacia todo aquello que está ligado a
la fiesta de los toros, es decir:
una plaza encalada, un
cartel añejo, una poesía, una pintura, un ramillete de verónicas, una estocada.. , causas por lo
que le brotará la emoción y disfrutará; pero también, será sensible: a un toro
sin trapío, unas astas escobilladas o un animal sin fuerzas, esto despertará
sus sentimientos en contra de quien él entiende que es el culpable, desatará su
ira y por lo tanto su enérgica protesta.
Hay un
interés desacerbado por parte de algunos informadores taurinos, no llegan a
críticos, de que no cunda el ejemplo de Madrid, no los entiendo; ¿acaso no hay
muchas más plazas complacientes que exigentes? Sin lugar a dudas. Pienso que
todo es más puro a medida que es más equilibrado: la fiereza y la técnica, la
técnica y la estética, la estética y la ética y un largo catálogo de
equilibrios que podíamos hacer mención.
Sería
positivo para la fiesta, que el ejemplo de Madrid cundiera y hubiese un grado
más alto de exigencia y protesta a lo largo de la geografía española, de lo
contrario, la fiesta de los toros está muy próxima de ser sencillamente
impresentable, valga como botón de muestra, Burgos 2004, corrida de Parladé,
televisada por Televisión Española, los dos primeros toros tambaleantes de
salida, el tercero tuvo que ser apuntillado; el público haciendo la ola: “todo
el mundo está haciendo la ola por ahí” dijo Fernando Fernández Román a su
compañero Javier Hurtado. A mí me pareció un mensaje con contenido soterrado.
Javier Hurtado hizo mención de los tranquilizantes que se le ponen a los toros
para los viajes, subrayando LEGALES, es legal tranquilizar a los animales para
los viajes, pero, ¿es ético que salgan tambaleándose a la plaza? Ola no
gracias.
José Luis Bautista Garrido
"pepillo".
PROTESTA O RESPETO. Abril
de 2004.
Los
aficionados siempre se han distinguido por el respeto que le han tenido a los
toreros dentro y fuera de la plaza. Dividiendo el núcleo de ésta en dos, nos encontraremos con: los que
protestan y los que no lo hacen. A veces, se confunde la protesta con el
respeto, parece ser que aquél que protesta en la plaza no le tiene respeto al
torero y el que no lo hace es el más respetuoso. Creo que esto no es así, he
conocido y conozco infinidad de aficionados contestatarios y respetuosos a la
vez, respetuosos hasta en el vestuario con el que acuden al coso, no es lo
mismo estar en el tendido con traje, gorra campera o sombrero; clavel en la
solapa o ramita de romero, que con la gorra de publicidad de no sé que producto
o la camiseta del "Trinaranjus".
En cuanto
a sus manifestaciones de protesta también son diferentes, los ortodoxos suelen
propinar voces acordes con la lidia como: ¡¡Pico!!, ¡¡Está fuera de cacho!!,
¡¡Estese quieto ya!!; una pañolada
o ese gesto clásico del dedo índice hacia arriba, con movimiento
pendular lateral que significa "NO". Los otros, los heterodoxos,
suelen vocear acordándose de las personas más queridas por los toreros: padre,
madre, esposa, buscando herir los sentimientos más profundos o sacan a colación
algún tema reciente del candelero de la prensa rosa.
Una vez en la calle, los
"orto", cuando se encuentra casualmente con un torero suelen llamarle
maestro, su saludo es el clásico de estrecharle la mano y hasta los he visto
destocarse para saludarlos. Los "hete", buscan infatigablemente la
reunión, cuna de su ansia de protagonismo y son capaces de llamarle:
"Kike", "Fran", etc. Como de haber comido juntos toda la
vida. No puede faltar la fotografía de rigor con el brazo por encima del
hombro, la misma que luego enseñarán en el pueblo con cierto desprecio para
"engrandecerse" otro poquito más ante la parroquia.
Lamentablemente,
los toreros demuestran estar más de acuerdo con los que no le incomodan con
exigencias en el ruedo, pero creo, que les temen como a una vara verde en la
calle.
Me parece
que el binomio perfecto es, un torero esforzado ante un público exigente, de
esta manera se alcanza cotas altas de valor, arte, técnica y todo lo que
conlleva una faena; sin la exigencia debida, la faena se quedará, en unos
niveles mucho más bajos.
José Luis Bautista Garrido
"pepillo".
LA
IZQUIERDA Y LA DERECHA. Marzo de 2004.
Leyendo
el título parece que voy a escribir de política, pero no es así, escribiré de
algo que me gusta mucho más, escribiré de toros. Cuando hablo de izquierda y
derecha me refiero a las manos o brazos con los que se hace el toreo.
El toreo
es arte en movimiento, por lo tanto, todos aquellos matices que sean
representados con líneas curvas serán más artísticos que los que se representen
en rectas, como ejemplo, si recordamos una batalla medieval de las que hemos
visto en cine, veremos que el
suave ondular de las banderas es más bello que los rígidos movimientos de un
hombre metido en una armadura.
Hay que
dejar claro que la técnica es la base principal del arte, sin ella no podríamos
realizar absolutamente nada, pero a la vez, es su mayor enemigo porque puede
atenazar a éste y no dejarlo surgir. Si recordamos nuestro inicio en la
escritura era puramente técnico: como debíamos colocar el papel delante de
nosotros, como coger el bolígrafo... y los resultados por primitivos muy
parecidos; los niños cuando empiezan a escribir escriben todos casi igual,
ésta, es la parte técnica de la escritura y sus resultados es una caligrafía
tosca parecida a los movimientos de la mencionada armadura, más tarde, a medida
que vamos tomando soltura, escribiendo con mayor libertad y olvidándonos de la
rígida técnica empieza a surgir nuestra caligrafía personal con trazos cada vez
más acorde con nuestros sentimientos.
En el
toreo pasa lo mismo que en la escritura, con la diferencia que hay que hacerlo
con ambas manos. Analicemos ambas.
La
izquierda, creo yo, es la mano más artística y la derecha la más técnica, esto no significa que en ambas manos no
fluya arte o exista técnica. El toreo que se hace con la mano izquierda es
mucho más bello que el que se realiza con la derecha por la inocencia de sus
movimientos y la naturalidad que tiene su expresión, al no ir montada la espada
la tela es más libre de realizar caprichos artísticos y sus resultados son más
curvilíneos.
Con la
derecha es lo contrario, el conjunto tela, estaquillador y espada, es mucho más
rígido y por lo tanto sus resultados más mecánicos. Los toreros artistas
dotados de esencia creadora han conseguido grandes resultados con la mano
derecha y, con la izquierda, aunque se hallan prodigado menos han sido
insuperables, citaré como ejemplos: a Curro Romero o Pepe Luis Vázquez (hijo).
Aquellos toreros que no han sido o son incapaces de sacar resultados artísticos
con la mano izquierda, difícilmente lo harán con la derecha. Imposible.
Por lo
tanto, siempre que queramos analizar la capacidad artística de un torero
deberemos fijarnos en el flujo de arte de su mano derecha que según mi teoría
es de la que mana menos arte.
¿Y qué pasa con los zurdos? Naturalmente éstos al contrario que los diestros
suelen tener una mano izquierda fácil y extraordinariamente técnica, de la que
difícilmente brota arte y como contrapunto una derecha muy torpe, armada de
espada de la cual es casi imposible que surja. Para estar en un equilibrio
parecido al diestro, el zurdo debería montar la espada en la mano izquierda y
torear sin ella en la derecha. De momento lo vamos a dejar como está.
Todo
esto, no es absolutamente exacto como es lógico, es una teoría de las infinitas
que pueden surgir de algo que es tan rico culturalmente como la fiesta de los
toros.
José Luis Bautista Garrido
"pepillo".
HONDURA. Febrero de 2004.
Todos
sabemos que una escultura es una obra estática en el espacio, girando alrededor
de ella veremos su parte
posterior, si giramos con lentitud tendremos la sensación que es ella la que
gira en torno a su eje, de esta manera, disfrutaremos de todos los matices que
crean su silueta.
El toreo,
pese a ser un arte dinámico que se realiza como es lógico en tres dimensiones,
a veces en él, ocurren visiones irreales.
Una de
estas visiones erróneas es la que nos produce la faena que está excesivamente
cargada de técnica, en ella, se nos muestra una obra muy limpia y su geometría
queda claramente desvelada; todo parece muy mecánico, el exceso de líneas
rectas y ángulos nos muestra esa visión errónea de la que hacía mención antes,
provocándonos la sensación de estar viendo algo que se está realizando en tres
dimensiones, sólo en dos. Muchas tardes son, las que después de salir de la plaza,
y haber visto faenas que aún habiéndonos parecido buenas, nos provocan serias
dudas de sí verdaderamente lo fueron; tuvimos la sensación de ver plana una
obra que se estaba realizando en el espacio, algo parecido a ver una escultura
en fotografía, sin embargo, cuando la técnica y el sentimiento van
perfectamente ligados y compensados, la faena toma una tercera dimensión,
creando aquella escultura que nos permite rodearla y ver su cara posterior tan
artística como la anterior. En el toreo son sus creadores -toro y torero-
quienes nos enseñan todo el contorno de la obra rotando en perfecta armonía, es
decir, retiran aquella visión falsa que teníamos, de ver algo en dos
dimensiones y que lógicamente se está realizando en tres.
Está
claro que son los toreros artistas los únicos capacitados para realizar este
tipo de expresión de toreo, dotados de una sensibilidad y sentimiento que les permite “olvidarse” de la
técnica, dar al toro el protagonismo que merece, y de esta manera, alcanzar
cotas extraordinarias de belleza. ¿Es esto la hondura? Tal vez sea.
José Luis
Bautista Garrido“pepillo”.
LA
POSICIÓN DE CRUZADO. Noviembre
de 2003.
Recuerdo el día, que alegremente, se me ocurrió decir: “Que un torero cruzado podía estar en ventaja respecto al
toro”, y digo alegremente, porque estaba en la barra de
un bar y allí lógicamente nos podemos permitir ciertas licencias. Con la misma
alegría, se lo oí decir a Roberto Domínguez durante las locuciones que hacía en
Vía Digital, -matador de toros al
que he admirado delante de la cara de los toros y no tanto delante de los
micrófonos- esto, me produjo ciertas dudas dada la falta de objetividad que
mostró -posiblemente por corporativismo con sus compañeros- durante el tiempo
que estuvo de comentarista, pero como todo tiene su parte positiva me provocó
abundar más en aquella teoría llegando a algunas conclusiones que relato a
continuación.
Cuando un lidiador consigue la posición cruzada, se
encuentra mucho más seguro y dominador durante la suerte; es la justa recompensa
al riesgo que antes tomó al ponerse en la trayectoria natural del toro que es
la línea recta, además, su toreo toma expresión y hondura. Con el cruce
también, el torero puede provocar la arrancada de un toro excesivamente parado,
pero no es esta la cuestión a la que nos referimos, la colocación de cruzado es
una situación inequívoca de mando, por tanto, se debe utilizar en función del
poder que tenga el toro, de lo contrario, podía el lidiador entrar en una
posición de desequilibrio y dar la sensación de “ventaja” respecto a éste.
Si el toro es débil y dócil -como la mayoría de los
actuales- la posición lógica seria aquella que permita hacer el toreo de fuera
a dentro, es decir, recogiendo al toro en la suerte hacia los terrenos del
lidiador, si por el contrario, el toro es fuerte y fiero, en este último sitio
el torero estará a merced del animal, en este caso, la posición lógica y
correcta seria cruzado, de esta manera el toro inicia su arrancada hacia fuera
de la suerte y tiene que seguir una trayectoria curva hasta el final de ésta. Teóricamente
esto es así, en la practica debe ser bastante más complicado. Podríamos pensar,
¿por qué no se cruzan todos los toreros?. Creo, que es la respuesta a las
características personales de cada uno, cada torero interpreta el toreo desde
una posición que se encuentra más seguro, aunque en muchas ocasiones se
equivoquen arriesgando más de lo debido o "desaprovechen" toros
por no actuar en contra de sus sentimientos, esto se da en toreros que se
cruzan y en los que no lo hacen, creo que ambos casos son lícitos siempre
que esta posición sea la idónea en función de las características del toro, de
lo contrario, el torero habrá equivocado la utilización de la técnica y la
faena no tendrá unos resultados exitosos.
Hoy los resultados económicos en el toreo son esenciales y,
por lo tanto, la regularidad de los toreros está muy bien remunerada, existen y
han existido toreros que respondiendo a su ambición o ansia de ganar dinero,
haciendo uso de su inteligencia adoptan una posición favorable para ellos y por
contra desfavorable para el toro, al resultado le llaman regularidad, palabra
-creo yo- poco ligada con arte. En este grupo de toreros suele aparecer la
posición más favorable y de menor exposición, no estarán ni al hilo ni cruzados
y a la vez en ambos sitios. Voy a intentar explicar esta rara, pero creo,
cierta conclusión. Cuando digo, que estos toreros no están al hilo es porque su
posición no está claramente definida, están ligeramente sobre la línea del
primer pitón, pero al citar, gracias a la posición de cercanía que adoptan
ofrecen el engaño al pitón contrario, causando sin cruzarse el
efecto del torero que se cruza, provocando la arrancada del animal con el
tranco cambiado. Esta posición variable, junto a toros de poco poder tiene como
resultado, un toreo defensivo, poco hondo, desequilibrado, generalmente tapado
por un exceso de estética u otro tipo de argucia, valido para el mundo
empresarial por dar grandes rendimientos económicos.....Claro, todo esto es
posible cuando se está cerca de la cara del toro, dándole distancia estaríamos
hablando de echarle de comer al toro, es decir, echarle la muleta al hocico y
traerlo toreado, empapado en el engaño, donde el torero debe procurar no ser
visto en esos primeros compases de la suerte y después, gustarse al pasárselo
por la barriga. Este toreo también le gusta al profesional del toro pero es más
complicado, rinde menos por la exposición que conlleva y tiene más riesgo.
Sin que esto se considere una tesis doctoral, sino una
visión muy discutible, espero poder haber aportado algo positivo a la fiesta de
los toros.
Se me olvidaba, son más valientes los que con un toro bravo
se cruzan, no vallamos a pensar lo contrario........¿ O no?
José Luis
Bautista “pepillo”.
SOMBRA, SOL Y CALLEJÓN. Octubre
2003.
Una plaza
de toros está dividida en dos partes fundamentales: la sombra y el sol y,
además, en un añadido que es el callejón, lugar en el que sólo deberían estar
los profesionales de los diversos campos relacionados con la lidia, pero no es
así, de ahí lo de añadido.
En la
sombra, en primer plano nos encontramos con las barreras y los tendidos más
bajos que están centrados con el lugar donde se ubican los toreros, en ellos,
se instala una serie de personas que generalmente han sido invitados a los
toros y, por lo tanto, muestran poca exigencia, aplauden y premian con
facilidad, además, demuestran una actitud que parecen, desear más, ser vistos
por los toreros, que ver ellos a los protagonistas. Los tendidos más altos y
las gradas suelen estar ocupados por los aficionados que van más regularmente a
los toros y son la débil voz crítica de la sombra. Los tendidos que pegan al
sol, los ocupan generalmente gente que va poco a los toros y no saben que los
dos primeros toros están en sol con entrada de sombra, suelen ser poco
exigentes dada su inexperiencia.
En el
sol, sus barreras suelen estar ocupadas por espectadores con entrada de grada
cubierta, sabedores de que esas localidades escasamente se venden. Sus tendidos
más centrados suelen ser ocupados por un público itinerante que muestra
heterodoxas neveras y una sed y apetito insaciables, generalmente son muy
generosos a la hora de valorar las faenas, presa fácil de
toreros inteligentes. Los tendidos que pegan a la sombra están ocupados por
aficionados experimentados que saben que a partir del segundo o tercer toro le
da ésta y junto con las gradas cubiertas que las ocupan los aficionados más
veteranos, muestra en ambos casos de experiencia, son los sectores más
exigentes.
En el callejón,
están los que más saben del tema y los que no tienen ni idea, pero en ambos
casos hablan el mismo lenguaje, los segundos lógicamente bailan a los sones de
los primeros; la crítica aquí no existe como corresponde a la ética ya que
hablamos de personas que son profesionales o invitados por éstos a estar allí,
amén de los intrusos que también deben guardar silencio por “educación”. Es curioso observar que aunque
no existe la crítica si existe el aplauso y el premio. Puede ser la
amortización del coste de la entrada.
Resumiendo
este análisis en el que he tomando como referencia la plaza de toros de mi
pueblo, Linares, las zonas más críticas están ubicadas en los tendidos dos y
tres en sus zonas más altas en la sombra, y, en el sol, en los tendidos cinco y
ocho casi de barrera a grada cubierta, siendo ésta la zona cálida de los
aficionados más exigentes de la plaza.
José Luis Bautista Garrido
"pepillo".
PROTESTA.
Septiembre 2003.
La perpetuidad en el tiempo de la fiesta de los toros, ha hecho que las formas
de protesta pasen de algo tan curioso como: tirar un tomate o un cesto de
tomates a un torero, a movernos en el mundo de las telecomunicaciones, en ambos
casos el fin es el mismo, defender los intereses de la fiesta, algo más
sofisticado el segundo, eso sí, pero bastante más artesano y clásico el
primero. Con el paso del tiempo, el tomate nos lo quitaron de las manos,
sanciones amenazadoras reflejadas en los Reglamentos Taurinos han hecho de arma
disuasoria de las diversas "herramientas" que el aficionado poseía
para protestar en contra de lo que él consideraba negativo para la fiesta de
los toros, esperemos que no ocurra lo mismo con estas nuevas formas o medios de
protesta.
Casi
desde el origen de la tauromaquia, el papel fundamental que ha jugado el
aficionado ha sido el de protestar y denunciar todo aquello que a él le parecía
degenerativo, bien es cierto que no ha conseguido demasiado, pero pensamos que
ha sido un freno fundamental, de no haber sido por su reiterada denuncia
posiblemente la fiesta de los toros hubiera degenerado suficiente para
desaparecer hace ya bastante tiempo. A menudo, nos hacen culpables e intentan
meternos en el mismo saco aquellos que tiran del otro lado de la soga, quizás
incómodos por lo que le dicta su conciencia crean aliados ficticios. En este
grupo de personas militan, además de profesionales sin sentimientos taurinos
que sólo buscan enriquecerse rápidamente, aquellos que se dejan llevar por la corriente:
"aficionados" que buscan popularidad al lado del profesional y, como
no, críticos taurinos sin personalidad, fácilmente manipulables. Unos y otros
intentan, como dije antes, hacernos culpables de los fracasos de la fiesta de
los toros, somos conscientes que podemos equivocarnos, pero equivocarnos de
manera noble, nunca intencionada o buscando intereses de algún tipo.
Creo que
el aficionado también debe ser puro, y esto queda resumido en unos simples
puntos: pasar por taquilla para sostener la fiesta de los toros y velar por la
pureza en todos sus sentidos reclamándola con su protesta cuando crea que ésta
se está adulterando o brilla por su ausencia. La adulación de los toreros por
los aficionados, más concretamente de las figuras del toreo, lleva a la pérdida
de la objetividad y da paso a la benevolencia, puerta grande de la
degeneración.
José Luis Bautista
"pepillo".
Llegó
julio y agosto, con ellos, la vieja cantinela que vengo escuchando desde que
usaba pantaloncillos cortos, hace alrededor de la friolera de más de treinta
años. Durante este largo tiempo, todos los meses de julio y agosto, es decir,
en el prólogo de la feria de mi pueblo, se escuchan las mismas voces, unas
confundidas y otras confusionistas: "Balaña tiene la culpa de lo que pasa
en Linares", "Son las figuras del toreo", etc.
Mi
opinión al respecto es que unos y otros defienden sus intereses que no son
otros que los estrictamente económicos, creo, que es el momento de coger el
toro por los cuernos y dar la cara cada uno en el lugar que nos corresponde y,
defender los nuestros, o mejor dicho, los del Linares taurino que tanto decimos
amar.
Como
linarense y aficionado desearía: Que el trapío y la integridad luciera en la
plaza de toros de Linares, en ello se refleja la importancia de la plaza, la
honestidad y profesionalidad de los veterinarios que realizaron los
reconocimientos previos a la lidia, y, que además, los aficionados estuviésemos
informados de dichos reconocimientos para evitar confusiones si éste o aquél
toro lo aceptaron los Veterinarios o el Presidente. Que el asesoramiento de la
valoración de las faenas fuese lo más objetivo posible, todos sabemos, que la
generosidad en la otorgación de trofeos descalifica a los pueblos, convirtiéndolos
en lo que vulgarmente en el mundillo taurino se denominan "gachis",
todo esto, debe ir acompañado de la firmeza de las Autoridades, que en ningún
momento deben ceder a las presiones que puedan ser sometidos. Espero y
deseo que los aficionados, donde me incluyo, manifestemos durante las lidias
nuestro desacuerdo si es que existe, después en septiembre no tiene sentido, y
con él, vuelve el muro de las lamentaciones, volveremos a escuchar voces como
en años anteriores de aficionados pidiendo -claro, a toro pasado, buscando su
protagonismo personal- otros carteles de toros y toreros, olvidándose de que en
agosto pidieron las orejas para toreros que después criticaron. No podía
olvidar a los críticos taurinos, sólo les pido que ejerzan de tales. En este
sector los hay que les ocurre lo que a los aficionados antes aludidos, lo que
en agosto para ellos está bien, en septiembre es criticable por ellos
mismos.
Pienso
que entre todos debemos dar al Linares Taurino y a la Fiesta de los Toros el
prestigio que merece. Si nosotros no somos capaces de dárselo, podemos estar
seguros que nadie se lo dará.
José Luis
Bautista Garrido "pepillo".
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